El último barco. Domingo Villar

Editorial: Siruela
Fecha: 2019
páginas: 712
ISBN: 9788417624279

Mucho tiempo ha tenido que pasar para volver a saber de las peripecias del inspector Leo Caldas. No por eso ha cambiado gran cosa, al contrario, sigue bastante inalterable, leal, honesto, profesional y tenaz como pocos. Su vida permanece felizmente anclada en su Vigo natal aunque eso no suponga que no tenga algún secretillo sentimental y una responsable preocupación por su padre. Sin embargo su padre literario, al menos en esta ocasión, se ha desparramado en exceso. Se encuentra tan a gusto y en paz que teme el momento en que se acabe la historia porque no sabe cuándo volverá a encontrarlo y por eso le ha dedicado una extensión poco justificable.
Un médico de gran prestigio en Vigo denuncia la desaparición de su hija y utiliza toda la influencia que tiene sobre el comisario en jefe para que se inicie la investigación de inmediato. Mónica, profesora en la Escuela de Artes y Oficios, hace tiempo que decidió vivir al otro lado de la ría, no sólo huía de la pesada influencia de su padre sino que allí respiraba tranquilidad, oía a los pajaritos, veía las estrellas y salir a pasear era algo instintivo. Caldas trabaja en el caso a pleno rendimiento aunque el médico presa de unos nervios justificados nada le parece suficiente.  Nadie sabe nada, ni vecinos, ni amigos, ni profesores y estudiantes de la escuela aportan nada significativo. El inspector no se deja llevar por intuiciones ni emociones necesita datos que irá encontrando con exasperante lentitud hasta que llegue a un final que, en contraste con el desarrollo de la investigación, se precipita en un final trepidante.
Una historia muy sencilla y habitual en los círculos policíacos pero con un desarrollo tan lento y minucioso que le priva de algo primordial, la inquietud y la emoción que no el interés. El abuso del interrogatorio como fuente principal de posibles pistas y víctima de una falta clara de tensión narrativa hace que la narración se mantenga aletargada. Ha pasado la mitad del libro y se ha entrevistado a multitud de personajes, el amigo fotógrafo, el veterinario, la vecina, el pescador, las mariscadoras, los marineros, profesores y alumnos de la escuela de arte y prácticamente no se sabe nada de la víctima.
Es un claro recurso que utiliza el autor para describir, con un punto extra de entusiasmo y de esmero, el ambiente de la ría de Vigo, así como un homenaje a los oficios casi desaparecidos: talleres de cerámica, de dibujo  y  de fabricación artesanal de instrumentos musicales. Hace un símil entre la calma en que se desarrolla la vida placentera del otro lado de la ría con la que se necesita para hacer esos objetos de alta precisión artesanal
Una ambientación que distrae de su objetivo hasta el punto de que en muchos momentos más parece una historia de paisajes y personajes. Se siente Galicia y la ría de Vigo y se echa en falta la intriga de un buen relato policiaco.
Una buena historia en la que la combinación de realidad y ficción aporta credibilidad y gana adeptos a un guión que levanta muchas expectativas pero que poco a poco se duerme en los laureles. Las pesquisas de Caldas y sus ayudantes tienen la marcha del cangrejo, lenta y hacia atrás. Todo requiere una nueva revisión, las pruebas aportan algo al tiempo que anulan las certezas anteriores, se necesitan nuevas interpretaciones y así el camino se hace largo aunque el paisaje placentero, las estrellas y la marinada lo hagan llevadero y sospechando que la meta ya no puede estar lejos se hace un esfuerzo para alcanzarla.
Una lectura fácil y amable si se entiende como un relato centrado en el inspector Caldas y su entorno: su padre ilusionado en su vejez, su nostalgia, las tascas, su ir y venir por la ciudad y alrededores, un hombre tranquilo necesitado de una compañía que encontrará en donde menos lo esperaba.

Domingo Villar nació el seis de marzo de 1971 en Vigo, España. Estudió Historia en la Universidad de santiago. Escritor y guionista de cine y televisión.
Otras obras
Ojos de agua
La playa de los ahogados