Tres habitaciones en Manhattan. Georges Simenon


portada 03
Título original: Trois chambres à Manhattan
Traducción: Carlos Manzano
Editorial: Tusquets Editores
Colección: Andanzas
Fecha: 1995
páginas: 200
ISBN: 9788472238916

La soledad es un arma poderosa que mal asimilada impide disfrutar de sus beneficios y se instala entre las costuras del alma cual parásito absorbente con el poder de generar consecuencias lamentables para desesperación del que lo sufre. Por eso se explican comportamientos que nunca jamás se hubieran siquiera imaginado pero que felizmente conducen a resultados liberadores de la pena instalada y que permiten encontrar una buena salida a un destino que se presentaba desconsolador.
Georges Simenon, que una vez más deja descansar a Maigret, se embarca en escribir acerca de la soledad y el amor y en cómo el uno puede facilitar el otro a pesar de tener que salvar barreras emocionales que atosigan a cualquiera aunque con frecuencia no tengan fundamento alguno lo  que convierten el paso por este mundo en un sin vivir.
François, actor francés de cierto renombre, se ha instalado en nueva York donde piensa aliviar la dolorosa humillación que ha sufrido por la inesperada irrupción de unos cuernos que le ha puesto su mujer al preferir a un joven, probablemente de inferior categoría pero indudablemente de excelente figura, en fin un buen chavalote. Sin embargo no le han surgido los papeles que pensaba y se encuentra más solo que la una rumiando sobre un futuro que jamás hubiera sospechado.
Pero como Dios los crea y ellos se juntan, coincide casualmente en la barra de un bar con Kay, que no solo está sola sino que ha renunciado la habitación que compartía con una amiga, e inician una conversación rutinaria, que, a falta de algo mejor, se convierte en un largo paseo nocturno y  que sin proponerselo acaba en la habitación de un hotel. Así se inicia una relación con luces y sombras, que requiere vencer esos malditos celos que siempre rondan entre las parejas y más cuando son dos desconocidos. Una tensión que de forma implacable entorpece los primeros vínculos hasta que la ausencia de uno de ellos reconoce la imperiosa necesidad del otro, de compartir lo poco que cada uno tiene.
Nada saben el uno del otro y sin embargo la privación, el vacío que se ha instalado en cada uno de ellos ejerce una especie de simbiosis que los hace inseparables y se revierte la pendiente por la que se deslizaban con su soledad y sus penas a cuestas abriendo la puerta a la esperanza que les aporta el calor que ejerce el contacto humano.
Una obra sencilla, de estructura simple que sin grandes alardes literarios ni imaginativos sabe mantener el ritmo narrativo dándole prestancia conforme avanza sin necesidad de aportar sorpresas o giros inesperados que cambien el camino tan brumoso con que se plantea el relato. Para conseguir el tono o la atmósfera adecuada le basta la sinceridad de cada uno de ellos cuando aportan las confidencias de su pasado, por otro lado imprescindibles para afianzar una relación que nace inesperadamente de la nada, para que esta historia vaya ganando cuerpo e interés.
Una novela muy aceptable de lectura agradecida que narra una intriga muy simple con dos únicos personajes en ausencia de responsabilidades e imbuida en una atmósfera plena de necesidades y emociones.
La popularidad del Inspector Maigret le proporcionó a Georges Simenon un éxito notable pero a la vez, en mi opinión, supuso una tupida cortina tras la que quedaron arrinconadas un grupo de novelas que permiten conocer a un autor de mayor alcance por lo que restringir la lectura a sus novelas policíacas es perder la oportunidad de saborear a un escritor más completo de lo que se le conoce popularmente.

Georges Simenon nació el trece de febrero de 1904 en Lieja, Bélgica y murió en Lausana, Suiza , el cuatro de septiembre de 1989. Estudió en los jesuitas y más tarde en el colegio Saint Gervais, sin embargo pronto aborreció a unos y a otros y colgó los estudios. A los dieciséis años entra a trabajar como reportero en La Gazette de Liege con el que acumula experiencia en el ambiente nocturno de la ciudad, los bajos fondos y en temas policiales. A partir de 1929 y tras su estancia en Francia empieza a publicar convirtiéndose en escritor de éxito y publicando docenas de novelas, entre las que destacaron las correspondientes a su personaje más famoso: el comisario Maigret. Publicó bastantes novelas con diferentes seudónimos.

Otras obras

El gato
La casa del canal
El caso Saint Fiacre
El círculo de los Mahé
El arriero de “La Providence”
El muerto de Maigret
El perro canelo
La nieve estaba sucia
Los hermanos Lacroix
Pietr, el letón
La noche de la encrucijada
Los vecinos de enfrente
Liberty bar
Maigret en los dominios del coroner
Maigret tiende una trampa
Pedigrí

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