El jugador. Fiódor Dostoyevski



Título original: Igrok
Traducción: Juan López Morillas
Editorial: Alianza editorial
Fecha: 2011
páginas: 224
ISBN: 9788420641

No contento con las numerosas  tribulaciones, sociales, políticas, amorosas, familiares que le acompañaron a lo largo de su vida, Dostoyeski se convirtió en un adicto al juego, práctica que le permitió vivir siempre en un patético estado de estrechez económica. Así, esta obra, que algunos califican como menor, goza de la experiencia directa de un jugador y  ayudó a suavizar, aunque fuera momentáneamente, los problemas económicos del autor . Pero es indudable que Dostoyeski no se iba a limitar a un simple ejercicio descriptivo de una historia blanda en la que el amor no correspondido y la pasión por el juego retratan a un joven inmaduro que se deja arrastrar por la desesperación, sino que aprovecha para mandar una carga de profundidad contra decadente aristocracia rusa.
Mientras el general Zagorianski hace un alto en su periplo por Europa y se establece con su familia en un espléndido hotel de la ciudad Roulettenbourg famosa por su casino en espera de la muerte de la abuela, Antonida Vasílevna,  para heredar una cuantiosa fortuna con la que pretende cautivar y convencer a su adorada Blanche,  Alexei, joven tutor de sus hijos extiende sus redes en un intento, bastante fatuo dado su falta de carácter y su penuria económica, de conquistar a Poline, hijastra de aquel, por la que bebe los vientos y se muestra decidido a hacer lo que le pida.
Sin embargo estos planes no coinciden con el punto de vista de las mujeres, demostrando con su actitud que el camino no va a ser nada fácil, ya que la abuela que resulta ser una mujer de armas tomar, Poline  insulsa y caprichosa y bastante desnortada y  Blanche cuyo sentimiento más fuerte es el amor por el dinero, provocaran un fuerte terremoto en el entorno familiar. Pero, amigo, entre unos y otros la casa sin barrer y  será el casino el personaje más poderoso,  el que con su  tentadora oferta incidirá de forma decisiva en el destino de cada uno de ello.
La mano del autor queda impresa en sus personajes de los que hace una certera presentación con dos pinceladas pues, en esta ocasión, no alcanza la metódica profundidad que aplica en otras obras, producto seguramente de las urgencias por publicar que le demandaban sus pleitos económicos. Una vez en escena los dejará deslizarse sin freno por la pendiente moral que gobierna sus vidas consiguiendo un relato lógico, con la fuerza que imprimen tales sentimientos, y sobre todo con la tensión necesaria para transmitir el agobio del juego y el descalabro emocional de un joven que se ve seducido por su práctica.
El propio Alexei es el narrador de todo lo ocurrido aquellos días, su pasión por Poline, sus temores, su indecisión su falta de madurez, en definitiva de cómo se convierte en un juguete en manos de una mujer caprichosa, dejando perfectamente definida su escasa personalidad. Pero también da una visión de una patética aristocracia venida a menos e incapaz de comprender que ha entrado un decisivo periodo de extinción e incorpora con clarividencia un análisis de la idiosincrasia del pueblo ruso frente a otros europeos especialmente el francés y el inglés.
Argumento muy normalito, banal e incluso se le podría catalogar de recurrente en el mundo de la literatura pero al que Dostoyeski le insufla las características que lo convierten en una obra de mérito. Le proporciona un ritmo constante, incluso en aumento a lo largo de su desarrollo mediante una excelente cadencia narrativa introduciendo los giros adecuados que generan el atractivo propio de una interesante historia. Desmenuza las situaciones con inteligencia de forma que las impresiones más particulares se tejen unas con otras para crear un cuadro que va ganando densidad paso a paso. Como es habitual en sus escritos pone de relieve que los mecanismos psicológicos, y en este tema resultan lógicamente determinantes, son mucho más profundos y sutiles que la propia imagen y comportamiento, empezando por la ceguera que habitualmente resulta inseparable de la ilusión..
Una lectura tan ligera como interesante que no por estar en las antípodas de sus grandes obras deja de constituir un sabroso aperitivo de aquellas y funciona de maravilla para rebajar el halo de pesadez o complejidad e incomprensión que en muchos ámbitos rodea a este maravilloso escritor.

Fiòdor Mijailovich Dostoievski. Nació el once de noviembre de 1821 en Moscú y murió el nueve de febrero de 1881 en San Petersburgo. Estudió en la Escuela de Ingenieros Militares en la que obtuvo el grado de subteniente. Pronto pidió la excedencia para dedicarse a la literatura. Se inició como traductor y fundó las revistas “Epoca” y “El tiempo”. Fue condenado a muerte por sus ideas políticas en tiempos del Zar Nicolás pero se le conmutó la pena por cuatro años en Siberia. Las deudas por el juego le acompañaron durante toda su vida.

Otras obras:fiodor 04
El idiota
El gran inquisidor
Noches blancas
Crimen y castigo
Los hermanos Karamazov
Pobres gentes
El jugador
El eterno marido
La dulce
Cuentos de Navidad
El sueño de un hombre ridículo
Diario de un escritor
Memorias del subsuelo

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