El nombre de la rosa. Umberto Eco


portada 01
Título original: Il nome della rosa
Editorial: Lumen
Traducción: Ricardo Pochtar
Colección:
páginas: 504
Fecha: 2003
ISBN: 9788426411488

A mediados del siglo XIV el Papa Juan XX y el emperador Leudovico arreglaban sus diferencias con un arma tan celestial para el uno y persuasiva para el otro como la espada. Además la Iglesia Católica disfrutaba de otras guerras derivadas de la dispar  interpretación de las sagradas escrituras que hacían las diferentes órdenes religiosas: franciscanos, dominicos… La (santa) Inquisición que veía herejes por todos los lados puso de moda la incineración aunque más rudimentaria y dolorosa que la actual. Y para rematar el Papa en uso de su celestial poder asentó sus reales en Aviñon dejando abandonada a Roma y a sus próceres.
Umberto Eco dibuja este marco tan revuelto con envidiable sabiduría y una profunda documentación y en el que, en base a un manuscrito del siglo XIV encontrado en la abadía de Melk, elabora una fantástica historia que engloba varios temas: una atrevida, misteriosa y excitante trama policíaca, pero no menos importante resulta el análisis de la interpretación de la pobreza por parte de los franciscanos tachada de herética por el Papa, pero también se ofrece una visión esclarecida de una abadía medieval, de la rutinaria vida de los monjes dirigida por un abad dictatorial, e incluso  nos enseña y comprendemos la importancia de estos monasterios como garantes de la sabiduría acumulada a través de los siglos en los libros guardados en su majestuosa e inasequible biblioteca mantenidos, copiados e ilustrados por unos pacientes y obedientes monjes.
Pero ¡ojo!, no se oculta que en ese místico clima también queda lugar para  los pecados mundanos poniendo de manifiesto la lujuria imperante no solo de la carne sino por el descontrol o la pasión desarbolada por el conocimiento, por el poder, por la gula… que a la postre serán los que alimentarán la tragedia definitiva.
Guillermo de Barkerville, monje franciscano que ya ha abandonado la Inquisición, acude con su discípulo Adso de Melk a una abadía aislada donde se ha concertado un cónclave con el enviado papal para intentar arreglar el desencuentro existente por la interpretación de la pobreza que ha hecho la orden franciscana. A su llegada, el abad muestra su preocupación por la trágica muerte de un monje y le pide que, conocedor de su importante capacidad de deducción, aclare la causa para tranquilidad de la comunidad y por su irreprochable prestigio. Sin embargo tras esa muerte llegarán otras que complican una investigación que poco a poco se va concentrando en torno a la fabulosa biblioteca de la abadía.
Una investigación dificultada por la intransigencia de abad, las intrigas y envidias de los monjes y que está a punto de irse al traste por la intervención del inquisidor Bernado Gui, dominico, que aprovecha los asesinatos para destrozar la estrategia de los franciscanos en su intento de arreglar sus discrepancias con el Papa.
El resultado final de todo este guirigay es el esperado: Guillermo descubre todo el pastel que se traían entre manos los monjes; el Papa impone su poder o sea que la pobreza franciscana paga  por ser herética y él sigue disfrutando de sus inmensas posesiones; y por último la abadía, la comunidad de monjes y su querida biblioteca purgarán tristemente sus pecados con una irremediable tragedia.
Eco aborda en esta obra aquel tiempo oscuro donde la fe, la religión se confunde con el poder terrenal. Su visión se traduce en una narración densa que se adentra en la historia de la Iglesia Católica en unas circunstancias inimaginables que no dudo que dejará más de una herida y mucha perplejidad en los creyentes.
Su abrumadora capacidad le permite desempeñar  un ejercicio literario compacto en sus tesis pero suficientemente distendido en su andadura compuesta de fragmentos, sabiamente intercalados, de los dos temas que dan cuerpo a  un libro que puede ser tanto un tratado teológico como una novela policíaca. Toda una demostración de cómo encajar un tema tan vulgar entre unos acontecimientos reales sobre los que hay una información objetiva  y a los que se llega mediante unas conversaciones tan imaginarias pero tan concienzudas y bien caracterizadas que consiguen un auténtico grado de verosimilitud.
Estamos ante una historia intrigante, llena de misterios, estremecedora y vibrante con un aporte divulgativo de alto nivel que pone al alcance del lector un retrato impactante de la situación política de la época con especial énfasis en la rama religiosa tan inquietante entonces y siempre tan influyente en la vida de los llamados simples que son considerados: “carne de matadero; se los utiliza cuando sirven para debilitar el poder enemigo, y se les sacrifica cuando ya no sirven”.
Este escenario tan absorbente implica una lectura detallada, pausada, meditada para intentar llegar o al menos identificar los diversos misterios que pululan entre las ideas que compaginan a la perfección el hecho histórico con una catarata de asesinatos en una abadía. Sin embargo el autor ha exprimido su imaginación para ponerla al servicio de la literatura y  no ha querido desvelar ninguno de tales misterios pues es consciente de que el lector debe de poner en marcha la suya para sugerir  su propia versión.
No es un marco histórico fruto de la imaginación más o menos despierta del autor pues está demostrado que recoge el pensamiento eclesiástico de la época y sus contradicciones derivadas de las diversas o antagónicas interpretaciones de las escrituras con las que las ordenes religiosas querían ganarse el afecto y los privilegios del papa. Aspecto este que le confiere un sesgo fatigoso al menos en los capítulos dedicados al follón religioso. Sin embargo pienso que no es un lastre pues resulta un complemento interesante para hacer una obra de referencia lejos de la novela actual en la que destaca más su inteligente promoción que su vacuo contenido.
Una novela que ofrece múltiples posibilidades  y cuya lectura al cabo de los años proporciona sensaciones contrarias a las que la primera lectura había generado. Una genialidad.

 

Umberto Eco. Nacido en Alessandria, Italia el cinco de febrero de 1932 y fallecido el 19 de febrero del 2016 en Milán. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín. Ha sido profesor en las universidades de Turín, Florencia, Milán y Bolonia. Ha sido crítico literario, periodista y escritor aunque esta faceta se hace notable a partir 1980 cuando publica El nombre de la rosa. Creó la Escuela Superior de Estudios Humanísticos. Ha recibido multitud de premios y distinciones académicas. Es Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Otras obras:

El nombre de la rosaumberto 02
El péndulo de Foucault
La isla del día de antes
Baudolino
Número cero
La misteriosa llama de la reina Loana
El cementerio de Praga.

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