Armadale. Wilkie Collins


Título original : ArmadaleArmadale-768x1058
Editorial : Alba Editorial
Traducción: José C. Vales
Colección: Clásica Maior
Fecha : 2021
Páginas : 848
ISBN : 9788490657706

Amor, odio, honor, perfidia, amistad, codicia, son elementos básicos que en manos de una mente imaginativa y calenturienta, como parece ser la de este incansable escritor, dan de sí para elaborar un grandísimo melodrama. También se podría calificar como folletín plagado de intrigas, máxime cuando en la época en que se escribió, 1860, lo típico era publicarlo por entregas lo que daba pie a caer en la tentación de alargar la historia.
Una novela con altibajos pero que presenta aspectos interesantes como la descriptiva, la estructura, la fantasía y especialmente la presentación en sociedad de la mala, más mala de todas las malas con, además, personalidad para arrinconar a la familia Armendale y convertirse en el personaje de la novela, Lydia Gwilt.
Ozias Midwinter es un joven solitario y sensato, curtido por los avatares de una infancia penosa,  que tiene la suerte de conocer a Allan Armadale cuando una enfermedad lo tiene más indefenso. Allan muchacho agradable y bondadoso lo acoge y le brinda su más sincera amistad. Al tiempo que Ozias se entera de que su apellido es el mismo que el de Allan y que sus orígenes son tan próximos como trágicos, Allan hereda, inesperadamente, una respetable fortuna con la que no tendrá que preocuparse por el futuro pero que tampoco cambia su relación con Ozias.
Un paraíso que se verá arrasado por la presencia de una mujer, Lydia Gwilt, guapa, atractiva, don de gentes, con el corazón negro y la cabeza fría para elaborar una pérfida estrategia con la que pretende convertirse en la esposa de Allan y desde semejante púlpito colmatar sus codiciosas pretensiones. No lo tiene fácil pero hará uso de todas las artimañas posibles por enrevesadas que sean ya que su falta de escrúpulos le proporciona un amplio catálogo en el que elegir.
Un argumento enrevesado como corresponde a este tipo de literatura al que se le  proporciona  forma mediante una estructura de signo cambiante. La primera parte se canaliza a través de una narración en tercera persona muy bien utilizada por el autor para realizar una detallada presentación del apellido Armendale y el destino del mismo enganchado a dos inocentes muchachos víctimas de un destino premonitorio lleno de venganza, quizá abusando, aunque en la época en que se redactó era lo propio, de descripciones muy precisas. Un inicio largo, detallado hasta la saciedad, pero interesante, con tensión, intriga y provocador.
Pero desde la aparición en escena de la perversa  es ella misma quien toma la batuta de la narración dándole más ritmo alternando sus sinceras y denigrantes confidencias reflejadas en su diario personal donde pone de manifiesto su naturaleza vil,  con las insinuantes cartas que dirige a unos y otros para poner en marcha su endemoniada estrategia.
Y esa es la sorpresa y grandeza de una novela que se titula Armadale y que pregona la amistad pero en la que el personaje a secas es Lydia Gwilf pelirroja de personalidad escalofriante capaz de dominar su amor verdadero para conseguir el objetivo que se ha fijado a costa de  renunciar al mismo. Una mujer llena de contradicciones, inteligente, calculadora, egoísta, inmoral, sin principios, manipuladora pero a la vista está que es un personaje espectacular que hace pequeñitos a todos los demás: maquiavélica.
El autor demuestra ser en un verdadero mago de la acción a la que somete a una auténtica montaña rusa desde la inocente e insulsa vida de Allan amorcillado entre su mamá y el reverendo Brock pasando por la increíble infancia de Ozías, desparrama la trama con un cúmulo de increíbles  coincidencias hasta que presta su colaboración desinteresada la fatalidad en forma de un sueño que los llevará hacia una tragedia. Y como colofón  la maldad en forma de la mala leche de miss Gwilt que además de agilizar y meterle ritmo frenético a la conclusión del drama  le regala  un final inesperado pero esplendoroso.
Un libro que parece pensado para que el autor pueda exhibirse en la creación y presentación de una personalidad psicótica y perversa pero con la astucia de que nunca sea rechazada por el lector.
Una lectura que requiere aguante y disposición para batallar con las continuas escaramuzas que se describen muy propias del siglo XIX,  pero que consigue despertar el interés  del lector que se sumerge en la lectura inquieto hasta saber si Lydia Gwilt conseguirá su propósito.
 

Wilkie Collins nació el ocho de enero de 1824 en Londres donde murió el veintitrés de septiembre de 1889. Inició los estudios en Derecho pero nunca llegó a ejercer como tal y tras un intento fallido de imitar a su padre como pintor se dedicó de pleno a la literatura. Fue amigo y colaborador de Charles Dickens con el que escribió varias obras de teatro e incluso fue editor de sus obras. collins 02

Otras obras
La piedra lunar
La casa encantada
La dama de blanco
En mares helados
El legado de Caín
Basil
Ioláni o Tahití tal como era

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