Las huellas del silencio. John Boyne



9788498389913Título original: A history of loneliness
Editorial:  Salamandra
Traducción: Eduardo Hojman
Colección:
páginas: 400
Fecha: 2021
ISBN: 9788498389913

La iglesia católica se ha caracterizado a lo largo de los tiempos por ejercer cualquier desmán con tal de conseguir el poder, todo el poder. También sus sacerdotes han tenido a bien el practicar los pecados capitales con el consentimiento general fruto de ese poder adquirido. Ahora, desde finales del siglo XX, sale a escena pública que su lujuria no tenía barreras y que no han tenido inconveniente alguno en degradar y destruir a los más débiles, los niños, en un escenario perfectamente ocultado por los principales organismos eclesiásticos.
John Boyne emplea este tema como telón de fondo pero huyendo de aspectos morbosos para cuestionar la responsabilidad de aquellas personas que utilizan el silencio como comportamiento ante hechos que debieran ser tenidos en consideración. Un asunto poco tratado y que requiere una profunda reflexión para determinar si semejante conducta puede ser justificación suficiente para eludir la penitencia o si, por el contrario, convierten el individuo en cómplice del pecado y por tanto aspirante al infierno.
La madre de Odran Yates descubre en un momento familiar trágico que él está llamado a la disciplina de la Iglesia con lo que su futuro queda netamente identificado: será cura. De siempre ha sido un chico disciplinado o más bien sumiso por lo que a los diecisiete añitos entra en el seminario y tras finalizar sus estudios ejercerá de forma modélica su vocación asignada. No obstante sabedor de sus limitaciones pasa la mayor parte de su vida ejerciendo de profesor en un colegio elitista hasta que su obispo lo manda, a pesar de su escasa disposición, a una parroquia donde sustituye a su amigo del seminario Tom Cardle trasladado de forma drástica por enésima vez sin que Odran tenga una explicación convincente.
Pero llega un momento en que los rumores sobre los abusos sexuales de diversos curas  se convierten en realidades y ahí se le abren las compuertas de la conciencia y empieza a dudar de su comportamiento a lo largo de los años y con la cabeza embotada por emociones ilegibles descubre la devoción engañosa que lo ha condicionado desde niño.
Odran cuenta toda su vida con la perspectiva que dan los años y tras descubrir con certeza lo que era evidente y él se negaba a verlo. Su obediencia, sin la más mínima reticencia, a la vocación impuesta le permite sentirse cómodo portando sotana y dando clases a los jóvenes. Así era fácil sentirse a salvo de la contundente verdad exterior.
Su vida transcurre sin objetivos ni ilusiones, su sumisión y quizá su inocencia la convierten en un recorrido insulso. Tanto es así que decide contarla con alternancia de épocas para evitar el aburrimiento en un intento vano de aportar cierta intriga.
Escribir es difícil y llenar cuatrocientas hojas con una historia tan poco emocionante tiene que ser muy difícil. El autor trata con diferentes medios de aportar viveza a la narración de una vida tan escasa de alicientes y que  la sumisión y quizá la inocencia de un Odran vacuo  la convierten en una muralla difícil de doblegar. Por eso utilizar la alternancia de épocas o el contar historias paralelas, como el periplo por Roma para atender al Papa, resultan intentos vanos de obtener algo de ímpetu que incite a la lectura. Se echa en falta el haber creado una atmósfera intensa y generalizada que no tiene que estar soportada por los detalles pero sí estimulada por algún ritmo atractivo y regular.
Hay que esperar al final cuando el comportamiento del obispo y especialmente las conversaciones con Tom Cardle y su sobrino consiguen iluminar  las meninges de este cura ciego y le ponen delante de la pedofilia para que comprenda que hacerse el ciego también es pecado y que el hombre, aunque ostente el grado de obispo, cuando alcanza el poder se olvida incluso de sus propios principios religiosos.
Un texto interesante para analizar y reflexionar sobre el abuso de menores que los curas han practicado si no con el consentimiento de la Iglesia si con la protección de la misma en un intento vano de ocultar un pecado que debiera ser castigado sin paliativos según la doctrina que predican y evidentemente imponer los controles necesarios para evitar su práctica.

John Boyne nació el treinta de abril de 1971 en Dublín, Irlanda. Se graduó en el Trinity College de Dublín y completó sus estudios en la universidad  de Anglia del Este ( Inglaterra).

Otras obras
El ladrón del tiempoproxy-image
Motín en la Bounty
La casa del propósito especial
El pacifista
El niño con el pijama de rayas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s