Almas muertas. Nikolái Gógol



almas muertas 03

Título original: Мёртвые души (Miórtvyia dushi)
Editorial: Alianza Editorial
Traducción: Augusto Vidal
Colección: Literatura
páginas: 592
Fecha: 2011
ISBN: 9788420653419

Aún a costa de ser repetitivo no puedo evitar señalar que la estantería que recoge la literatura del siglo XIX está repleta de maravillosas sorpresas que nos dejaron en herencia esa pandilla  de grandes embaucadores que fueron los escritores de la época. Hoy la suerte nos ha permitido abrir “Almas muertas” de Gogol y descubrir la impactante descriptiva convertida en poesía por la sagacidad del autor de ver más allá de la prosaica realidad para convertir los hechos y lugares cotidianos en belleza.
A la vista de la biografía de Gogol me  cuesta trabajo creer que conociera la Rusia rural con el detalle que manifiesta  en esta esplédida exposición y me inclino más por otorgarle todo el mérito a una imaginación tan brillante y desbordada como para elaborar este intenso relato en un tono tan profundo y esmerado que le confiere visos de rigurosa realidad por obra y gracia de la maestría del autor.
Pavel Chichikov ha sido expulsado de la administración del Estado al descubrirse su participación en corruptelas varias lo cual no ha minado en absoluto sus ansias de grandeza. Conocedor de las tramas burocráticas oficiales pronto se le ocurre un truco para acometer su proyecto: comprará “almas muertas”, aquellos siervos que han muerto pero todavía no han sido dados de baja oficialmente, a los grandes terratenientes para reducir el pago de impuestos y cuando tenga un número importante podrá acceder a tierras y créditos que el Gobierno ofrece en su afán de colonizar nuevos territorios. Y así empieza un periplo por las grandes haciendas en el que hará una exhibición de triquiñuelas para conseguir su propósito olvidándose que la avaricia rompe el saco.
El recorrido de Chichicov es una manera sencilla de dar a conocer los diferentes pormenores que afectaban al país para construir un retrato crudo y sin tapujos de una Rusia que en contraste con la evolución europea se mantenía en un credo medieval, arcaico e inoperante y sobre todo injusto y cruel con los menos afortunados.
Cada etapa de este increíble viaje es la excusa para conocer a un nuevo  propietario  que representan uno a uno los vicios, que convierten la explotación del campo en una auténtica ruina, una recopilación de las miserias humanas: el avaro, el alcohol, el descontrol, la hipocresía, la insensibilidad, el juego, la explotación de los siervos, la corrupción, los vagos y los ladrones y las continuas francachelas entre los potentados. Un mundo abocado a su perdición.
La narrativa de Gogol desprende realismo puro, con una prosa fresca, sencilla y vital obtiene una narración limpia y directa centrada en las características de la explotación agrícola del país. Como todo gran escritor es un perfecto embaucador por lo que no ejerce una crítica explícita contra el sistema sino que el genio literario de Gogol es capaz de mezclar con gracia una ironía ácida con perlas de alegría, de un humor fresco a la vez que mordaz y sonrojante con dosis de profunda tristeza para que con su fecunda imaginación y su facilidad para el relato elaborar  un cuadro jocoso que presagia lo que le espera a la sociedad rusa: desprestigio, decadencia, muerte de una clase meramente extractiva y generadora de dolor y tristeza en el alma rusa, en otras palabras: estado en caída libre.
Un planteamiento original con un desarrollo muy entretenido aprovechando el humor constante entre sus líneas tan simpático como ácido para hacer un recorrido humano por todo el país desgajando tipo a tipo los diferentes vicios que abochornan a cualquiera y que indefectiblemente conducen al descrédito y decrepitud de un poderoso país.
Un relato de enorme valía en el que se conjuga con pasmosa facilidad una desgarrada sátira o un ejemplar discurso moral con un excelente nivel literario recogido en una soberbia caracterización de los principales personajes cada uno protagonista de uno de tantos vicios y la acertada inclusión de unos secundarios indispensables para adjetivar las fecundas descripciones cuya calidad es fruto del juego que realiza permanentemente entre la volubilidad de las palabras y la creatividad poética hasta el punto que se le exige al lector el mismo esfuerzo de imaginación para ver, entender y disfutar los frecuentes detalles.
A su manera, con su arte y con la pluma como única herramienta consigue despertar la sensibilidad y moldear  el imaginario del lector con una fuerza expresiva capaz de despertar el apetito y el deseo de lectura alimentando sin cesar la imaginación del lector.
La lectura de Gogol, a modo de una alfombra mágica que nos lleva por un mundo lejano y desconocido, ha resultado ser, lo dicho, una gratísima e inolvidable sorpresa de la que gozarán mis neuronas durante mucho tiempo.

Nikolái Vasílievich Gógol nació el uno de abril de 1809 en Soróchintsi, Ucrania y murió en Moscú el 4 de marzo de 1852. Se trasladó a San Petersburgo donde ejerció de profesor de Historia. Allí entabló una buena amistad con Pushkin del que obtuvo una gran influencia. Su crítica sobre la corrupción de la administración le obligó a exiliarse durante varios años a Roma. Acabó su vida muy joven envuelto en una profunda crisis religiosa.

Otros libros

NochebuenaNikolai 01
Veladas en un caserío de Dikanka
La feria de Sorochintsy
El capote
Taras Bulba
El inspector
La nariz y otros cuentos

 

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