La impaciencia del corazón. Stefan Zweig



impaciencia 01
Título original: Ungeduld des Herzens
Traducción: Joan Fontcuberta
Editorial: Acantilado
Colección: Narrativa del acantilado
Fecha: 2006
páginas: 470
ISBN: 9788496489424

El comportamiento de los seres humanos se adapta, lógicamente, a las convenciones sociales del momento y a los principios éticos del individuo matizados por su propia conciencia. No se debe despreciar la influencia que sobre él ejercen los sentimientos y su fuerza emocional y sumarle la dificultad, tan frecuente, para decir no ante el requerimiento ajeno. Con esta base Stefan Zweig se sumerge, una vez más, por los vericuetos del alma humana, un tema que le apasiona y al que le aplica su innata capacidad de análisis y su profunda humanidad. La compasión y la piedad son el eje central de esta historia, densa, a ratos pesada, pero que supone un estupendo retrato de pasiones y sentimientos y de los dilemas y miedos que surgen a la hora de enfrentarse a las situaciones que se presentan.
Hoffmiller exmilitar condecorado por su heroísmo en la última guerra cuenta qué le infundió el valor para  enfrentarse a la muerte de forma irracional. La cosa fue así: siendo teniente y estando destinado en una pequeña y aburrida población austríaca el entonces teniente Hoffmiller acude a una fiesta que da el barón Kekesfalva. Allí conoce a su hija, Edith, una joven triste y amargada por la parálisis en las piernas que le ha causado una enfermedad incurable. La pena y la compasión que siente Hoffmiller hacen que se dedique a ella , visitándola a diario aún a pesar de los frecuentes arrebatos y tiranías con los que explota los sentimientos de la gente que la cuida. Aunque el teniente no pasa de prestar una mera atención para distraerla y dejar entrever ciertas esperanzas de curación, la chica cae en sentimientos más profundos que nunca serán correspondidos. La inseguridad y la falta de decisión de Hoffmiller para aclarar su situación, sus sentimientos y muy preocupado por la opinión de sus compañeros son el camino perfecto para generar un drama que bien puede acabar en tragedia.
Hoffmiller se deja llevar por  una compasión claramente postural, una forma poco cuidadosa de salvar la conciencia personal frente al dolor ajeno. Esta forma de mostrar la pena  que siente por Edith tan intensa permite conocer por boca del propio teniente su mundo interior en el que juegan un papel importante no solo su tesón, sus temores e incluso su vanidad sino que también da cuenta del efecto del estamento militar: el orgullo, los compañeros, el qué dirán, el juego del honor, incluso el atractivo uniforme. Todo lo que condiciona su comportamiento hasta convertirse en el hilo conductor de un intenso  drama folletinesco que mantiene abiertas la expectativas hasta el final.
Stefan Zweig describe plásticamente la diferencia entre el comportamiento ético controlado, pragmático frente al insensato, frente a la obsesión del teniente por crear un futuro de esperanza imposible. Un hombre que a merced de su propia inseguridad está más pendiente de su vanidad que de proporcionar un afecto sincero.
Pormenoriza un conjunto de pasiones, emociones y sentimientos que gobiernan el alma y  condicionan la actuación del ser humano provocando equívocos, duelos y dilemas para realizar un  informe completo de las dudas  que se plantean en la conciencia del teniente Hoffmiller y su permanente estado de indecisión.
Además  no se limita a explayarse acerca de la compasión mediante un folletín lacrimoso sino que recorre los terrenos de la pena, los temores, el orgullo, la bondad, el lamentable espíritu militar o la dedicación desinteresada.
Describe un ambiente marcado por el estúpido espíritu militar donde cualquier mosquito inquieto provoca ofensas al honor, donde cualquier opinión del jefe se convierte en orden inapelable, donde la imagen es tanto o más importante que la instrucción, un conjunto de reglas no escritas que ejercen una presión asfixiante sobre todo, como en este caso, sobre un hombre que no tiene claro cómo proceder.
Para mi gusto el autor se detiene en exceso en la indecisa personalidad tanto de Edith como de Hoffmiller. Todo un recital sobre la volubilidad de ella, en sus repetitivos arrebatos y en su lastimosa situación y no es menos explícito con las eternas  dudas y la inestabilidad mental del teniente.
Una obra extensa y algo repetitiva, que se desarrolla a ritmo lento, que por momentos se convierte en un monólogo interior del teniente que recuerda a los magistrales personajes de Henry James, para poner  luz sobre las consecuencias de ejercer sentimientos como la compasión y la piedad sin un espíritu de auténtica bondad, sin conocer el beneficio que aporta el saber poner los límites adecuados que son los responsables de obtener resultados beneficiosos.


Stefan Zweig. Nació en Viena el 28 de noviembre de 1881 y murió en Petrópoli, Brasil el 27 de febrero de 1942. Obtuvo el doctorado en Filosofía en la Universidad de Viena y realizó diversos cursos en Historia e la Literatura.Activista social, se opuso a las intervenciones de Alemania en las dos guerras. Se exilió primero a Londres y posteriormente a Brasil donde se suicidó junto con su segunda esposa. Escribió relatos, novelas y biografías.

Otras obras.

Novela de ajedrez
Carta de una desconocida
Amok
El amor de Erika Wald
María Antonieta
María Estuardo
El mundo de ayer
Romain Roland, el hombre y su obra
Ardiente secreto
Veinticuatro horas en la vida de una mujer
La callejuela a la luz de la luna
Mendel el de los libros
Miedo
Joseph Fouché. Retrato de un hombre político
Momentos estelares de la humanidad
Tres maestros
Viaje al pasado
Magallanes. EL hombre y su gesta

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