Middlemarch. George Eliot


middlemarch Alba
Título original: Middlemarch. A study of provincial life
Editorial: Alba Editorial
Traducción: José Luis López Muñoz
Colección:
Fecha: 20
00
páginas: 896
ISBN: 9788484280194

Middlemarch es una pequeña población al sur de Inglaterra. Año 1830, se apaga  la saga de los “Jorges”(I,II,III y IV) para dejar paso a la época victoriana. Aquellas gentes vivían imbuidas en sus normas y costumbres, recalcitrantes ante cualquier cambio, reinaba la separación de clases, donde todavía el honor era una regla básica y fundamental provista de todo su significado de dignidad, ética, respetabilidad y valentía. Así que es imprescindible ponerse las gafas de la época si se quiere no solo entender sino disfrutar de otro de los grandes novelones del siglo XIX. Porque el protagonista no es otro que la sociedad inglesa contada a través de las vicisitudes de tres mujeres jóvenes y entusiastas de cara a comenzar una vida propia desde sus diferentes puntos de vista.
Se realiza un gran trabajo estudiando  la actitud de cada uno de los personajes en los momentos decisivos en los que hay que tomar decisiones, siempre bajo el análisis detallado de la autora lo que genera una espesa maraña moral de lenta digestión. De esa manera las tres mujeres en manos de Eliot quedan un poco borrosas envidiando la facilidad que ostentaba Jane Austen para iluminar a sus favoritas.

Con ellas y los múltiples personajes que las rodean se participa intensamente en todos los matices de la vida social así como en los dilemas filosóficos y morales, los cambios políticos y sociales e incluso en los avances  médicos y tecnológicos que empiezan a asomar y abrir la puerta a la inminente revolución industrial.

Dorothea es una joven apasionada, con un estricto sentido de la responsabilidad, religiosa y con un resuelto afán de hacer el bien, que ha decidido casarse con el sr. Casaubon, treinta años mayor que ella, empeñado en hacer un profundo estudio que resultará ser la llave de todas las mitologías. Su ilusión se centra tanto en ayudarle a conseguir tamaño objetivo como en alcanzar, al menos, una parte de la erudición imaginada en su marido. El desengaño que supone conocerlo de cerca y comprobar su repulsa al conocimiento de la mujer no queda compensando por la rápida muerte del estudioso ya que le deja un regalo envenenado  en el testamento que la mantiene alejada de quien pudiera darle sentido a su vida.
Rosamund es la guapa de la ciudad, mona, caprichosa, inculta,  dedicada en cuerpo y alma a casarse con quien le proporcione un ascenso social y relacionarse con lo “mejorcito” de la sociedad. Y ahí aparece el ingenuo dr. Lydgate que aunque de raíces aristocráticas no tiene un duro pero sí una práctica médica nueva con la que se  granjea la reticencia de los médicos del lugar. El muchacho cae sin remedio en brazos de la chica pero enseguida se pone de manifiesto que la vacuidad de ella y la ingenuidad y ética del caballero no congeniarán nunca, lo que unido a las importantes deudas adquiridas para mantener el ritmo de vida solicitado por la fémina condicionan la felicidad de la pareja.
Podría decirse que Mary y Fred  han sido novietes desde la infancia  lo que no significa que la cosa esté hecha. Ella es una muchacha alegre, sensata, clara y trabajadora, mientras que Fred siendo un buen elemento va de listillo y pretende vivir de una herencia más deseada que real. Si tal regalo no llega aceptará la carrera eclesiática como le han indicado siempre en su casa. Pero, ante la clara falta de interés de Fred por lo religioso, Mary le hace saber que en caso de optar por la salida religiosa no se casará con ella.
Tres historias construidas con rigor al tiempo que con la flexibilidad que permiten las novelas y que sirven para introducirse en la sociedad de provincias que es Middlemarch participando desde muy cerca de todos los entresijos domésticos y sociales. Eliot se prodiga en comentarios y descripciones acerca de la vida cotidiana de una ciudad en época de cambios  revelando las convenciones morales, las costumbres arcaicas, las envidias, el inmovilismo de las fuerzas importantes de la ciudad, la pasividad general ante el mal vivir de los jornaleros agrícolas y  cómo flota siempre en el ambiente el estricto  código del honor.
Para Eliot no hay duda de que la vida es una cosa seria que no admite tonterías ni tan siquiera despreocupación, un recorrido esperanzador pero lento e inevitable, plagado de sinsabores no siempre imprevistos que desafían la respuesta de cada individuo y de la sociedad en general: “ …porque nosotros los mortales, hombres y mujeres, devoramos muchas desilusiones entre el desayuno la cena, refrenamos el llanto y palidecen nuestros labios…”
Una novela extensa y profunda que se centra en el posicionamiento moral de los personajes, que critica a una sociedad anclada en el pasado, que resalta el machismo imperante y la aceptación resignada de las mujeres a un papel decorativo lo que, en definitiva, constituye un retrato perfecto de la época. Pero dentro de lo denso de su desarrollo ha sabido imponer una estructura fácil que junto a un ritmo parsimonioso pero constante le ha permitido obtener una ambientación muy lograda plena de realismo sin perder nunca de vista la exigencia del planteamiento moral.

Una lectura que requiere descansos dado su espesura y densidad pero que contiene los elementos esenciales de las narraciones como son unas historias bien modeladas y de gran intensidad, personajes emotivos y elementos dramáticos que proporcionan interés para construir un relato real con capacidad de transportar al lector a otro entorno y convertirlo en testigo privilegiado. Lectura interesante e imprescindible para los enamorados del siglo XIX.

George Eliot es el pseudónimo de Mary Ann Evans que nació el veintidós de noviembre de 1819 en Nuneaton y murió el veintidós de diciembre de 1880 en Chelsea, Londres. Recibió una elevada educación para la época. Abandonó las ideas religiosas familiares al entrar en conocimiento del racionalismo. Colaboró con la revista Westminster Review y empezó a publicar novelas en 1956. También hizo sus pinitos en la poesía pero sin mucho acierto.
Otras obras

Adam BedeGeorge Scot
Silas Marner
Romola
Felix Holt, the Radical
Middlemarch
Daniel Deronda

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