Madame Bobary. Gustave Flaubert


Título original: Madame Bobary
Traducción: Mauro Armiño
Prólogo: Mario Vargas Llosa
Editorial: Siruela
Colección: Tiempo de clásicos
Fecha: 2014
páginas: 429
ISBN: 9788415723936

 

Mi limitada capacidad para el análisis, muy lejos de las muchas y diversas interpretaciones que se han hecho de esta conocida obra, no me permite más allá que el comentario comedido de lo que he disfrutado con ella. Una obra que contiene dos lecturas evidentes que colman la satisfacción del lector.
La primera no es otra que la propia historia en la que se presenta a una mujer con tintes de heroína, a mediados del siglo XIX, en un medio rural aburrido y carcelario, desilusionada con un matrimonio que ha destruido las ilusiones que la acompañan. Anhelos que crecieron a la vera de unas lecturas románticas pero que anidaron tan fuerte en su corazón que presa de una rebeldía inusitada no quiso poner freno a una naturaleza que le pedía conocer y disfrutar con urgencia el mundo de aventuras y placeres restringido a los hombres. Así que, olvidó sus dudas,  soltó amarras y se dejó arrastrar por la corriente de sus ilusiones leídas en un inquebrantable intento de calmar su atormentado sentimiento de amor.
Muy simple la segunda, basta con abandonarse al  inigualable estilo del autor. Cómo se cuenta una historia bastante convencional y conocida con la precisión y el detalle para que el lector se incluya con absoluta normalidad en ella. Acompaña a esta mujer en sus reflexiones y decisiones para observar y vivir el momento social. Se sorprende ante una sociedad pueblerina e hipócrita que manifiesta una propensión al auto halago y que machacará a Emma como pecadora sin perdón. Cada palabra utilizada resulta necesaria y adecuada independientemente que desarrolle una descripción del entorno o si deshilacha los sentimientos, querencia y arrojo de la Bobary. Ahí está el secreto una obra cuyo lenguaje está pulido hasta la última coma.
Madame Bobary forma parte de ese elenco de mujeres que se dejaron llevar por el halo romántico que se inocula con tremenda facilidad y se apodera del corazón cual parásito eterno. Encarna la lucha por el placer sexual que se le escapa sin remedio si se mantiene dentro de los medios convencionales permitidos y reglados por el mundo religioso y adoptados sin rechistar por una sociedad cínica e hipócrita.
Obsesionada por alcanzar los placeres terrenales, no le preocupan las barreras sociales y religiosas sino que se lanza a por ello ciega, sin remedio, sin una mínima reflexión de lo que puede acarrear tal conducta. Necesita ese amor que se le niega y lo va a conseguir ¿por qué no puede disfrutar de la misma libertad que los hombres?
Pero como siempre llegarán los imponderables monetarios que se precisan para conquistar y mantener ese mundo de oportunidades y placeres que impondrán no solo un freno a esa conducta de felicidad limitada sino que darán paso a un dramático final.
Flaubert se sumergió en esta turbulentas aguas y encumbró a una nueva heroína de la literatura pero además y no se si lo más importante con él llegó el arte a la literatura. No solo narra los objetivos, las dudas, las ansias de amor de una mujer que se casó para salir de un agujero y se metió en un pozo oscuro sino que sabe sacar a la luz el empuje y la decisión de esa mujer con un estilo magistral donde la palabra es el pincel que realza a la mujer y su drama.
Utiliza, en un alarde de explosiva realidad, a los propios personajes como narradores de sus vivencias, sus miedos y sus ilusiones sin olvidar el carácter cínico del entorno con lo que se optimiza el dramatismo en la historia dando al texto la fuerza adecuada.
Una obra más de un pletórico siglo XIX con unos  personajes inolvidables,  siempre vividos y entusiastas en sus ilusiones y sentimientos y que a pesar de su lejanía siempre nos parecen propios de un presente tan revuelto como entonces. Volver a leer confirma sin ningún género de dudas que la memoria es un cajón lleno de recuerdos falsos, porque una vez más he conocido una Emma diferente a la que yo recordaba y sin embargo la volveré a leer.

Gustave Flaubert nació el doce de diciembre de 1821 en Ruan y murió un ocho de mayo de 1880 en Croisset, Francia. Ya en edad infantil mostró su apetencia por la literatura. Inició los estudios en Derecho por los dejó sin acabar. Prácticamente pasó su vida recluido en la finca familiar en Croisset.
Otras obras:
La educación sentimental
Salambó
El alma de Dios
Cuadernos, apuntes y reflexiones

 

Un pensamiento en “Madame Bobary. Gustave Flaubert

  1. Me quedo lleno de paz leyendo la crítica tan serena y acertada que haces. Cuando madrugo por no poder conciliar el sueño y no tengo ganas de leer ni de hacer nada, te envidio teniendo entre tus manos una novela. Gracias por tu excelente trabajo.

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