La Red Púrpura. Carmen Mola


Editorial: Alfaguara
Fecha: 2019
Páginas: 423
ISBN: 9788420435572

Como ya se preveía tras la escena final de La novia gitana  en la que la inspectora Blanco queda patidifusa,  la historia pendulea por los vericuetos de su  tragedia personal y de la salvaje intriga que la autora trata de mantener con más pena que gloria. Recursos ambos que no consiguen el objetivo previsto. Si floja nos pareció aquella novia gitana  promocionada a machaca martillo  no queda más remedio que incidir en que, por mucho seudónimo que se utilice y por mucha propaganda que se le brinde, “La red púrpura” no llega siquiera al escaso nivel de su antecesora.
La brigada especial que dirige la inspectora Blanco se ve involucrada en la desarticulación de una organización que se dedica a preparar combates que no finalizan hasta la muerte de uno de los contendientes o simplemente al asesinato de gente joven mediante el uso de los recursos más violentos , escabrosos y repugnantes. Espectáculos que pueden ser vistos e influir en su progreso, previo pago de importantes cantidades de dinero, a través de internet.
Un trabajo enrevesado pues a la dificultad propia del tema y la necesidad de tener que depender de los conocimientos técnicos de informática de Mariajo, la sexagenaria del equipo, se une la implicación personal de la inspectora que la incita a mediatizar la información que debiera compartir con su equipo y con iniciativas claramente alejadas de la práctica policiaca más elemental, actuando más como  una desequilibrada que con la profesionalidad que el cargo le exige.
Un desarrollo bastante pobre de una trama cogida por los pelos que avanza en sus momentos más álgidos más como una novela de aventuras que como una intriga policiaca. Lo presumible de su acción y lo transparente de sus personajes, repetidos a los de su primera novela, calcados en posibilidades y reacciones y carentes de alicientes  los que pueblan el nuevo espectro de la red púrpura, la hacen tristemente previsible con la consiguiente decepción del lector.
La descripción de lo que acontece es pobre y cae en la tentación, como otras muchas obras de este género, en acumular escabrosas escenas llenas de sangre que aportan bien poco a la narración salvo el objetivo no conseguido de impresionar a la parroquia lectora que, ante la profusión que ha experimentado la novela negra, están especialmente curtidos ante estas triquiñuelas. En cambio son muy exigentes con la imprescindible imaginación que se necesita para crear una nueva y buena historia y con la calidad que a nadie le escuece salvo si se echa en falta.
Así que hay que reconocer que la popularidad de esta autora y sus novelas es un perfecto ejemplo del poder que tiene el mercado ante una fuerte promoción porque de emoción policiaca poco y de literatura nada. No perder el tiempo con su lectura que hay mucho y bueno por descubrir y leer.

Carmen Mola es el pseudónimo de una autora que quiere permanecer en el anonimato.

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