El archipiélago del perro. Philippe Claudel



Título original: L’archipiel du chien
Traducción: José Antonio Soriano Marco
Editorial: Salamandra
Colección: Narrativa
Fecha: 2019
páginas: 208
ISBN: 9788498389388

No se prodiga mucho este excelente escritor francés, sin embargo sus novelas, marcadas siempre por un sesgo de denuncia sobre el carácter egoísta del ser humano, dejan siempre una huella difícil de olvidar. Cualquier escena habitual en nuestros días resulta ser el germen de una historia intrigante con la que el autor despliega unas señales preocupantes que despiertan un fuerte  desasosiego en el lector. En esta ocasión lo que al empezar parece una obrita menos estresante que lo que acostumbra a escribir se va transformando en una crítica acerada del comportamiento de las llamadas fuerzas vivas de una pequeña población en una isla perdida del Mediterráneo. Un relato que pone de manifiesto la débil moralidad de las personas.
Una mínima, pero no menos eficaz, descripción del paradisíaco pero olvidado lugar en el que sus  habitantes han quedado modelados por una orografía vetusta de viviendas grises y oscuras que, sin embargo,  han obtenido el premio, sin pretenderlo, de ser declaradas patrimonio de la humanidad, nos sitúa en un entorno tranquilo y feliz donde una tarde de septiembre aparecen en la playa los cuerpos de tres hombres negros. Cadáveres que pondrán de manifiesto lo alejado que están aquellas playas de semejantes  calificativos tan pretenciosos pero tan propagandísticos y estimulantes de un futuro mejor. Cadáveres que sacarán a la superficie la verdadera calaña del ser humano, que agitarán a la población para tratar el problema y evitar que tenga una repercusión negativa sobre la isla y que revierta en dificultades para las posibles inversiones que se pudieran realizar en el territorio.
Es evidente que Claudel necesita de pocos recursos para demostrar que el infierno se encuentra a la vuelta de la esquina y este suceso es una sencilla muestra. Algo que se empieza a ver a diario, que resulta repetitivo y que ya ha ejercido de anestesia para las conciencias del común de los mortales. No faltan los clásicos ingredientes utilizados para  la búsqueda del culpable que casualmente siempre es el diferente, por raza, por color… el advenedizo se llevará las culpas.
En esencia pone de manifiesto la voluble moralidad de una sociedad marcadamente egoísta fruto de la escasa involucración del individuo en los problemas que no le afecta. Porque al fin y al cabo, es la falta de vergüenza lo que califica la conciencia del ser humano, algo que hoy en día está indecentemente manipulada por los diversos poderes sin excepción que incluye una dirigida falta de educación en los valores humanos.
Otro libro de un autor que se caracteriza por su compromiso ético con la sociedad, que no tiene ningún inconveniente en poner el dedo en la llaga e incluso  la sal y el vinagre  y de esa manera generar un canal de reflexión con la esperanza de remover alguna conciencia que permita devolver el alma al ser humano.
En ese contexto ha elaborado una parábola con una narración típica que no pierde el tiempo en adornos y descripciones que embellezcan el texto sino que se trata de una escritura directa con un lenguaje claro, incisivo y sobrio. No se limita a una mera denuncia sino que confiere al discurso narrativo una orientación un tanto tenebrosa que suscita el imprescindible interés por la lectura pero que poco a poco saca a la superficie las zonas más oscuras de la condición humana.
Todo un discurso que pone en evidencia al político que habla y habla pero no escucha, al alcalde que sabe culpabilizar al maestro de todos los males identificándole como el otro, el diferente, el intruso, al cura que no duda en declarar que Dios se ha prejubilado, en fin a una sociedad capaz de autojustificarse en aras de un pretendido bien común y, por último, al individuo que, eterno soñador,  se deja arrastrar cual dulce corderito por todos aquellos farsantes.
Una lectura que no contiene la sensibilidad y poesía que abundaban en la excelente “Aromas” sino que se ceba en la crítica de la vulgar sociedad actual con la misma pulcritud con que lo hacía en las afiladas “La nieta del señor Linh o El informe Brodeck”.

Philippe Claudel nació el 2 de febrero de 1962, en Dombalse-sur-Meurthe, Francia. Ha ejercido como profesor en la universidad de Nancy. Actualmente alterna su actividad como guionista y director de cine y novelista.

Otras obras

Almas grises

El informe de Brodeck
Bajo el árbol de los Toraya
La nieta del señor Linh
Aromas

 

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