Los asquerosos. Santiago Lorenzo



Editorial: Blacke Books
Fecha: 2018
Páginas: 224
ISBN: 97884170519996

No es nada fácil desenvolverse con decoro y creatividad en un tema tan delicado como el humor en el que la frontera entre lo espléndido y lo chabacano es inexistente y, en mi opinión, más complejo todavía resulta aplicarlo a la escritura. De hecho pocos son los autores que han dejado huella y memoria en este género. Santiago Lorenzo no pasará a engrosar la lista de estos últimos, su intento, al menos en esta novela, resulta insuficiente, graciosillo aprovechando la modernidad estrafalaria que nos rodea pero nada más.
El humor constituye un mecanismo muy adecuado, si se sabe usar, para realizar una crítica social como la que encara este autor dándole un tono desenfadado para lo que combina con equidistancia bien calculada un grado importante de mala leche con un punto de tierno y goloso afecto.
El autor ha preparado una narración dinámica que corre sin descanso con una prosa directa que trata de ser moderna y que coge con facilidad un tono un tanto ramplón. Se decanta por un lenguaje asimilado al más puro estilo callejero pero que peca de una profusión de palabras inventadas o deformadas en un intento, no siempre conseguido, de resultar gracioso. Unos instrumentos que le quitan proyección y profundidad a un texto que encara diversas contradicciones del ser humano en su deambular por esta vida especialmente si eres urbanita.
Manuel es un joven que no esconde sus dos mejores virtudes: el destornillador, herramienta que maneja con soltura hasta convertirse en un amuleto y su falta de sociabilidad, para él no es fácil integrarse en grupos. Un día, sin venir a cuento, tiene un serio altercado con un policía antidisturbios y huye despavorido, asustado de las graves consecuencias con que su escaso magín le ilumina. En su correr sin tino alguno  acaba escondido en un pueblo abandonado, aislado de la civilización sin más conexión que la proporcionada por su tío, no menos estrambótico que él, que le suministra lo más imprescindible.
Tras las primeras angustias y pasado un mínimo tiempo de paz y sin sobresaltos, la soledad acoge con los brazos abiertos a un Manuel que, poco a poco y siempre algo atemorizado, descubre otra vida. Y lo más importante del asunto es que casi sin quererlo se descubre a sí mismo.
El tío de Manuel narra sus esfuerzos para hacer llevadera la nueva dimensión de Manuel en medio de la nada y al mismo tiempo deja constancia de los cambios que se operan en su sobrino. Este está transformando de forma pausada su espantosa soledad  en una encantadora y una agradecida forma de vivir.
Si bien ya había dado unas muestras claras de no encajar nada bien en la sociedad actual, su nueva vida espartana le permite dar curso a su capacidad de adaptación, de movilizar su imaginación para la obtención de recursos y de saber adaptar sus necesidades al medio que le rodea. Sustituye la falta de comunicación y de contacto social por un claro y preciso entendimiento del entorno.
Humor crítico desplegado con acidez y soberbia contra un mundo moderno donde solo se aspira a la última moda que nace cada minuto para beneficio de unos pocos, donde lo snob reina con complacencia sobre los valores, donde la reflexión ha quedado en el olvido. Con esa audacia expresiva dibuja una llamada desgarradora de los territorios abandonados a su nefasta suerte que los ha llevado al abandono.
Narración que trata de conquistar lectores a base de chascarrillos y ocurrencias en una demostración práctica de la cantidad de cosas que son realmente prescindibles, iluminada con espléndidos focos por la aparición de los domingueros, los asquerosos, que siguiendo las normas actuales de protagonismo moderno deben de pasar los fines de semana en la naturaleza, y qué menos que ir a joder la paz y la tranquilidad de un entorno que se retuerce de dolor con solo imaginarse su estrepitosa y bullanguera llegada. El ruido, ese desconocido hasta que abandonamos el eléctrico  torbellino urbano por un paseo en plena naturaleza y se descubre el silencio.
La destreza narrativa del autor utilizando el humor para exagerar la comicidad de la situación provoca la risa no exenta de la tristeza que genera comprobar la inutilidad del ser humano y su capacidad de resistencia.
Un texto que no llega a impresionar a pesar de tratar temas interesantes que pierden simbolismo por la reiteración de situaciones forzadas dejándolo en una lectura que ni fu ni fa.

Santiago Lorenzo, nació en 1964 en Portugalete, España. Estudió Imagen y guión en la Universidad Complutense y dirección escénica en la RESAD de Madrid. Ha ejercido como director de cine, guionista y escritor.

Otras obras

Los millonarios
Los huerfanitos
Las ganas
9 chismes

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