Rojo y negro. Stendhal



Título original: Le rouge et le noir
Traducción: Consuelo Berges
Editorial: Alianza Editorial
Fecha: 2013
páginas: 640
ISBN: 9788420675954

Realizar una excursión, de vez en cuando, por la estimulante estantería de los maestros del siglo XIX siempre trae consigo alegrías y sorpresas, en definitiva, una experiencia que siempre resulta gratificante. En esta ocasión el amigo Stendhal nos da un paseo por la sociedad francesa de principios de dicho siglo para enseñarnos sus convenciones sociales, su clasicismo y su hipocresía y nos intriga con la historia de un joven arribista que no se diferencia gran cosa de los muchos que siguen pululando por estos lares.
Se trata una historia densa y de cierta complejidad, no por la trama que pasa por ser la evolución más tradicional y peliculera de un ser envidioso y con unas ansias desmedidas de trepar en la escala social, sino porque la constitución mental del amigo Julian (el protagonista, no yo) tiene su enjundia y requiere un análisis pausado para poder asentar conceptos que él siempre trata de llevar meridianamente ocultos. De gran capacidad intelectual sobresale por su ambición y desprecio a todo lo que le rodea; egoísta y envidioso es un artista del fingimiento.
La revolución ya ha pasado y sin embargo la aristocracia mandona sigue en su poltrona manipulando y abusando del personal al tiempo que se acentúa la diferencia de clases, vamos, un nivelazo al que Julián aspira con todas sus fuerzas. Y aunque Napoleón ya es un recuerdo que forma parte de la Historia sigue siendo un ídolo para nuestro personaje, un ejemplo a seguir para obtener honores y la gloria, aunque sea a sablazos.
Con estas bases vamos a ver cómo Julián Sorel, el hijo pobre de un carpintero, emprende su carrera a la cima social. Se vale de sus aptitudes y una buena memoria para colocarse de forma increíble  como preceptor de los hijos del alcalde de Verrieres. Pronto se gana a los chiquillos y de paso a la madre que queda prendida del muchacho. La relación funciona bien hasta que radio macuto comienza a verter rumores poco propicios para la alcaldesa ante lo cual Julian debe de abandonar tan placentero lecho.
Tras un breve paso por un tétrico seminario ocupa el cargo de secretario particular del influyente y todopoderoso marqués de La Mole en París. El puesto le proporciona dinero, nombre y posición y la oportunidad de echar sus sibilinas redes sobre la orgullosa y creída Mathilde, hija del marqués, que cae sin remedio en los brazos del joven. La relación no es fácil y toma un tortuoso derrotero hasta  concluir en un dislate final que ni el chico ni los lectores esperaban.
El encuadre que diseña el autor describe la época en detalle con lo que el lector no requiere esfuerzo alguno para situarse y acompañar a Julian en su mar de dudas. Pero además no desprecia la oportunidad de criticar a una sociedad que alejada ya de la revolución del 89 no rebla y sigue en sus trece, una aristocracia endogámica, inútil y perdida en su ineficacia y en su engolamiento, en su pasión por las formas y en su abigarrado desprecio por el resto de la depauperada ciudadanía.
Es del todo emocionante dejarse llevar por el torrente narrativo en el que se engloba el conjunto de la sociedad, la actividad y las tretas de Julian y un grupo de personajes que aportan un elevado voltaje emocional dadas la expresivas características con las que han sido concebidos.
Stendhal construyó un personaje soberbio, tan complejo y controvertido y tan paradójico en sus reflexiones y en sus planes que impacta de continuo. Un ser mortificado por su egoísmo y por su moralidad, que no duda en falsear su personalidad para a través de ese fingimiento medrar en su ascenso social. La historia está dotada de una fuerza narrativa que golpea una y otra vez el intelecto del lector desbaratando opiniones y reflexiones con cada giro a su actuación.
Como colofón un final apoteósico que describe con frenesí la lucha persistente entre las artimañas empleadas por Julián y sus convicciones morales verdaderas que lo dirigen sin remedio a un conflicto final angustioso. Un desenlace pletórico de acción, de venganza y amor, de sentimientos que conducen a todos los actores a sincerarse, a eliminar cualquier brizna de cinismo para que salga a flote toda la pasión que inevitablemente conduce a la tragedia final.
Una novela compleja y densa, propia de del siglo XIX, que parece un folletín pero que es un canto al más puro realismo tan desconocido en aquel entonces y que consigue un desarrollo, una forma y un desenlace estupendo que resaltan la fortaleza  de la historia. Stendhal se manifiesta con todo su talento a través de cada situación emprendida por sus personajes sin descuidar cada palabra, cada pensamiento, aprovechando con inteligencia la personalidad de cada uno de ellos. Excelente resulta el contraste en el que vive Julián, su soberbia y su honestidad.

Stendhal, sinónimo de Henri Beyle nació el veintitrés de enero de 1983 en Grenoble y falleció el veintitrés de marzo de 1842 en París, Francia. Estudió en la Escuela Central de Grenoble. Participó en la campaña de Italia con el ejército de Napoleón. Trabajo como funcionario de la administración de Alemania, Austria y Rusia. Viajó por toda Europa.

Otras obras
La Cartuja de Parma
Armancia
Paseos por Roma
Del amor
Lucien Leuwen

 

 

 

 

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