14 de julio. Eric Vuillard


Título original: 14 de juillet
Traducción: Jaime Albiñana
Editorial: Tusquets Editores
Colección: Andanzas
Fecha: 2019
páginas: 192
ISBN: 9788490666425

Vuillard no es un historiador pero, al igual que otros escritores como Echenoz (14), demuestra un talento especial para comunicar de forma concisa pero impactante los acontecimientos históricos, pero  alejado de la visión oficial que ni critica ni desmiente. Tampoco se pierde en  inventos poéticos por  los intríngulis de una novela histórica, no está por la labor de adornar y edulcorar esa historia conocida pero  tan ingrata  y tan desagradecida con los participantes. Es ahí, con ellos,  donde se sitúa este autor, abandona la perspectiva habitual, deja el patio de butacas para subirse al escenario. Lo que pretende es revivir el acontecimiento de la mano de los que realmente participaron en él y  lo que consigue es que entremos en la Bastilla con un palo en la mano, enfervorizados, convencidos de que el poder es nuestro. No hay duda, el lector sufre un empacho de adrenalina, se siente correr por las calles de París gritando, asaltando los muros de la fortaleza y cuando concluye la lectura se palpa en busca de las heridas, se pregunta, ¿estoy dentro de la Bastilla o ha sido un sueño?.
París es el personaje encubierto hasta ahora y recuperado por Vuillard. Una ciudad viva que se salta los límites que le quieren imponer una y otra vez. Supera sin esfuerzo cualquier intento de muralla que coarte su crecimiento, pero, no cabe duda, tiene hambre, la pobreza es el estado natural de su gente y en esas condiciones la ira, en una disposición  natural, se abre paso sin compuertas que la apacigüen. La propuesta de bajar los salarios hará de detonante de la masa explosiva de una población que contempla atónita el indecente derroche de la aristocracia reinante y se rebela por propio impulso, no necesita dirigentes. Ya no habrá forma de pararla.
Pero Vuillard hace un homenaje a la multitud enardecida desglosandola en nombres propios, aquellos que realmente acometieron la empresa a pecho descubierto. No quiere que sigan en el anonimato y nos los trae a casa para que los conozcamos y les acompañemos en su camino hacia el éxito y la muerte. Los identifica con nombre y apellidos, con su profesión e incluso con sus vidas por miserables que sean. Se atreve, en un capítulo admirable, a relatar la agonía, el camino definitivo de Sagault que herido de muerte en el interior de la Bastilla siente cómo se va yendo.
La prosa provocadora  que se utiliza en gran parte del relato, concisa, telegráfica, identitaria es la gran responsable de la tensión desarrollada a lo largo de la narración. Al igual que los impresionistas elimina cualquier atisbo de distracción, la fotografía se concreta en la suma de pinceladas. Un ritmo electrizante que no concede reposo alguno, bien situando la acción en el punto adecuado, bien identificando al personaje del momento.
Al fin y al cabo esto es una crónica, un relato de los hechos simples y concisos. No se adornan de ninguna manera ni siquiera se complementan con unos diálogos del todo imposibles. Se resaltan las desigualdades que crecieron en una espiral vergonzosa y repugnante. Y a pesar de esa falta de comunicación los individuos resultan vívidos, viven en cada una de las líneas de esta crónica agobiante, resultan visibles a nuestra imaginación, emocionan en su furor e indignación, en su perseverancia, en su descontrol suicida. Queda claro que el cambio de manos del poder había iniciado una marcha imparable a cuya cabeza se situaban los ciudadanos de París.
Vuillard da muestras palpables de haber realizado un trabajo de documentación concienzudo para no tener que inventar las personas que integran esa multitud enfervorecida y sin embargo, la historia seguirá siendo la misma. La idea formada de aquellos tiempos no cambiará. No desdice nada ni a nadie, simplemente devuelve los hechos a sus verdaderos protagonista, a los que decidieron cargarse los muros de la opulencia, a los ciudadanos de París.

Éric Vuillard. Nació el cuatro de mayo de 1968 en Lyon, Francia. Escritor, cineasta y guionista. Sus obras se embarcan con preferencia en el análisis de hechos históricos. La mayor parte de su obra no se ha traducido al español. Fue galardonado con el Premio Goncourt de 2017 con la novela El orden del día.

Otras obras

Tristeza de la tierra
Conquistadores
El orden del día

2 pensamientos en “14 de julio. Eric Vuillard

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