El sentido de un final. Julian Barnes


Título original: Sense of and ending
Traducción: Jaime Zulaika
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de Narrativas
Fecha: 2012
páginas: 192
ISBN: 9788433978523

Premio Man Booker 2011

Lo que empieza como si fuera una convencional novela de adolescentes se convierte en una escueta pero original historia que lleva a la reflexión sobre la autenticidad de los recuerdos, la pureza de la memoria y la repercusión que nuestros actos pueden ocasionar en terceros. El autor ha dejado que prevalezcan sus intuiciones para realizar una radiografía que permite a los seres humanos apreciar esos tortuosos recovecos de la personalidad que  se conjuran para  justificar o modelar los recuerdos hasta satisfacer una conciencia vaga y permisiva.
Tony instalado en  la comodidad y placidez que otorga la jubilación aunque algo trastornada por los efectos de la soledad, ejerce de narrador al tiempo que protagoniza el relato. Plasma de forma vistosa aquellos agradables años de colegio y universidad junto a sus inseparables Colin y Alex a los que luego se les uniría el inteligente Brian. Una etapa que se extiende  hasta que la vida y la tragedia los distanció y el contacto se fue desvaneciendo y que se presenta como  una prometedora semilla para una historia placentera que sin embargo dará un vuelco intrigante.
Aquellos recuerdos graciosos y amables: pillerías escolares, la universidad, primera novia, etc se transforman en un drama que provoca la excitación de su conciencia tantos años dormida cuando recibe una extraña herencia que contiene el diario de aquel brillante amigo, Brian. El inesperado legado le obliga a investigar el pasado y abre la caja de los truenos. Establece  contacto directo con la que fue su novia, Verónica lo que junto con otros documentos desembocan en un final espectacular al que cada lector deberá aportar su granito de imaginación.
El autor se explaya sin complejos para  convencer de  lo débil que es la memoria, que los recuerdos son meras adaptaciones de la realidad condicionadas siempre por la tendencia a la autocomplacencia del sujeto. Punto por punto el lector sufre la presión con las digresiones filosóficas sobre una vida acomodada y permisiva y consigue remover la conciencia pasiva para despertar el incómodo gusanillo del remordimiento.
Una obra edificante en sus diferentes características que aporta un argumento sólido, bien trabajado y desarrollado con precisión. Emplea un lenguaje exquisito que aporta brillantez lo que junto con manifiesto  amor por los detalles da forma a  una narración  lenta pero que profundiza con método en la naturaleza de una memoria austera  e imprecisa. Una prosa que evidencia la experiencia del autor y una manifiesta claridad reflexiva para poner en cuestión que la memoria sea el archivo de los recuerdos olvidados y que la vida no es el cuento que nos hemos contado.
Está claro que constituye una lectura enriquecedora sin abandonar nunca los principios de entretenimiento, calidad y belleza. El autor ha sabido conquistar porque cuenta una historia dramática con la alegría y el nerviosismo que proporciona una novela policíaca obteniendo el interés por medio del disfraz del enigma, incita a la sonrisa truculenta de los tiempos escolares y respira  intencionalidad y  seriedad en la reflexión filosófica sobre los acontecimientos que se suceden.
Un buen libro que le da  un buen revolcón a la  percepción de la realidad. Una realidad edulcorada por una memoria débil y adoctrinada para sacar a la luz la que no se  quiso entender, la que no gustaba, la que nos hace diferentes a como creemos ser. Recomendable a ojos cerrados.

Julian Barnes, nació un dieciséis de enero de 1946. Se educó en Londres y Oxford. Ejerció como periodista y también trabajó como lexicógrafo, editor y crítico cinematográfico y traductor. Es autor de diversas novelas policiacas bajo el seudónimo de Dan Kavanagh. Ha recibido numerosos premios entre los que destaca el Booker de 2011 con la novela «El sentido de un final».

Otras obras:

El puercoespín
Amor, etc
Metrolandia
Inglaterra, Inglaterra
El sentido de un final
El perfeccionista en la cocina
Antes de conocernos
El ruido del tiempo
Algo que declarar
Cartas desde Londres
El loro de Flaubert
Nada que temer
Mirando al sol
Una breve historia de la peluquería
Niveles de vida
Arthur & George

Un pensamiento en “El sentido de un final. Julian Barnes

  1. Es curioso el consenso popular de que en la vida » hay que tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol». Yo no he logtado ninguno de los tres puntos. ¡ Vaya carrera que llevo y voy para los 70 !

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