Los hombres de Wilmet. Barbara Pym



Título original: A glass of blessing
Traducción: Ana Mata Buil
Colección: Narrativa
Editorial: Lumen
Fecha: 2010
páginas: 352
ISBN: 9788426417602

La comedia inglesa, que siempre ha sido un punto de referencia para la narrativa humorística, tuvo su momento más especial allá por la mitad del siglo pasado. Barbara Pym fue una autora que destacó sobremanera por una perfecta disposición de sus obras y por un manejo delicioso de su incisivo sentido de la ironía aplicado a diversos personajes muy convencionales, siempre enmarcados dentro de la clase media inglesa situada en las zonas rurales o cercanas a la gran urbe. Escritora sagaz e inteligente para desarrollar obras sencillas pero llenas de análisis psicológicos donde destaca su perspicacia para captar la conducta de mujeres  que engrandecen unas historias basadas en la vida ordinaria.
En este caso ha conseguido un retrato perfecto del entorno de Wilmet, salpicado de unas migajas  de humor, en el que se presenta una ciudadanía que vivía la dura prueba que significaba la desmembración de aquel glorioso imperio inglés, vaciar la mochila de toda su antigua vanidad y, acabada la guerra,  aprender a reconvertir sus grandezas  en la rutina diaria.
Demuestra su dominio del humor cuando lo ejerce sobre las formas y convenciones para desvelar con crudeza la falta de valor moral en los comportamientos habituales cuando levanta la tapadera de las apariencias y descubre que debajo de ellas poco hay por no decir nada.
Wilmet, casada con un amorfo funcionario ha adquirido esa posición de señora acomodada tan buscada y deseada por multitud de mujeres en aquella época. Vive en la casa de su suegra con la que, en contra de la tradición, se lleva admirablemente. Poco queda de lo que llama la aventura italiana, en la que como voluntaria de la marina conoció al que hoy es su marido, Rodney. Ahora disfruta de una vida muelle pero vacua, una vida insulsa, sin hijos,  sin objetivos y con pocas ilusiones. Este panorama la condena a una rutina sin sentido que se compone de visitas a las amigas, los cotilleos generados en la parroquia, compras y poco más. Se diría que se ha relajado y deja que el tiempo corra, ha cedido a la indolencia.
Pero siempre hay esperanza, el corazón le da un vuelco inesperado cuando parece que los hombres tienen algo que decirle y su escasez de seso le hace ver más allá de lo que hay en  la coba recibida por alguno de los hombres cercanos y reacciona con un coqueteo activo que con unas gotitas de ilusión y muchas de imaginación se transforma con rapidez en mera fantasía amorosa. Todavía se cree seductora.
No hay trucos ni segundas intenciones, Wilmet narra directamente sus ideas y sus planes con una sinceridad abrumadora hasta que finaliza un retrato perfecto de sí misma en donde de un vistazo se la reconoce en plenitud, satisfecha de su situación aunque barrunte algun lamento interno. Fisgonea en la vida de sus vecinos y en la organización parroquial hasta conocer en detalle la vida de los vicarios al tiempo que deja correr la imaginación con la llegada del padre Marius. La composición  adquiere  cierta reminiscencia  con alguno de los personajes de Jane Austen.
Una narración discreta pero eficaz que con un lenguaje limpio y sin estridencias presenta con claridad las costumbres provincianas de la época. La dota del encanto de una prosa reposada, sutil y elegante en la que proliferan personajes de varios kilates. Entre gracia y gracia da un serio correctivo a una ciudadanía inmersa en el culto a las apariencias y no se esconde para resaltar lo aburrido del matrimonio, la frivolidad, la falta de interés y esfuerzo para hacer algo relevante, aunque pasa muy por encima del adulterio y la homosexualidad. Crítica  que no excluye a la iglesia anglicana más preocupada de los aspectos mundanos que de los espirituales.
Puro costumbrismo inglés ahora ya tan conocido y baqueteado pero no por ello resulta menos atractivo darle un repaso en estos tiempos tan interconectados. La autora da una clase maestra de cómo se utiliza la ironía para dar paso a un humor más bien ácido y así llamar la atención sobre el objetivo.

Barbara Pym nació el dos de junio de 1913 en Oswestry y murió el once de enero de 1980, Inglaterra. Su educaciuón empezó en el Huyton College para luego estudiar Literatura Inglesa en el St Hilda’s College de Oxford. prestó servicio en la Royal Naval durante la segunda guerra mundial.
Otras obras
Mujeres excelentes
June y Prudence
Un poco menos que ángeles
Murió la dulce paloma
Amor no correspondido

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