Sur. Antonio Soler


Editorial: Galaxia Gutemberg
Fecha: 2018
Páginas: 512
ISBN: 9788417315784

Vano y triste intento de emular a esa pléyade de obras  eternas como Ulises o la sra. Dolloway, encuadradas magistralmente en un solo día pero con unos horizontes ampliados con  las historias de sus personajes. En este caso la acción transcurre en  Málaga, la Málaga más desconocida, para descubrir las caóticas vidas de muchos y variados personajes en las veinticuatro horas de un agobiante día del mes de agosto que conforman un universo de desolación, tedio, soledad y desesperanza.
Su desarrollo es un ir y venir de vidas marginales, sin conexión alguna entre ellas salvo la atmósfera irrespirable que siempre las rodea. Se trata de un conjunto de escenas que definen un panorama tan enrevesado como sórdido, el lado más soez, más desagradable que constituye la zona más excluida de la ciudad. Diferentes historias: desdichadas, escabrosas, ofensivas, penosas, lamentables, irrespetuosas que acompañan a una cuadrilla de personajes capaces de enloquecer en cualquier momento. Ninguno adquiere relevancia sobre el resto ni constituyen un hilo conductor, salvo el terral, el viento que percute sin piedad.
Paso a paso se van dando noticias sobre cada uno de ellos para formar una especie de grandioso y enmarañado calidoscopio pero al que lamentablemente le falta la luz que magnifica las figuras, la razón de ser del mismo para convertirse en un objeto inútil.
Ahí están: la Penqui, Dioni cubierto de hormigas, Belita quiere tener un hijo con el cura Sebastián que ya se satisface con Loreto, Ismael desquiciado recortando las cortinas de casa y chupando ginebra, su hermano el simple Jorge y su madre Amelia encoñada con el Rafi, su jefe, la dra. Galán esperando que traigan a Dioni, su esposo y homosexual, mientras su amiga, la ninfómana Julia, rumia porque la abandona el mujeriego Céspedes que se ha a ido a pasar el día a Madrid con Lorena  y el pobre atleta, parado, escritor en ciernes y profundamente enamorado de la tierna Lucía,  Rai toca la guitarra, el Nene Olmedo droga y viola a la Penqui y …
Un abigarrado grupo de seres humanos que da forma y testimonio de sus múltiples bajezas, seres derrotados sin la posibilidad de reincorporarse a la vida ni siquiera de rehacer un camino que los dramáticos acontecimientos han desbaratado. No, aquí triunfa la derrota, se han bajado los brazos y solo queda la más cruda desesperanza.
Parece claro que la intención del autor es lanzar todas estas peripecias como pedradas contra el lector pues no se conforma con impresionarlo sino que además  lo quiere bien despierto y cabreado. Sexo o más bien puterío, droga, suciedad, porquería, infidelidad, deslealtad, pandilleros, acoso, incesto, difícilmente digerible. Pedrada tras pedrada con el claro objetivo de provocar la nausea mediante el dibujo de lo que podría ser lo más oscuro de la sociedad malagueña.
Con semejante culebreo de líneas atosigadas se lanza el mensaje de que se ha entrado en una espiral desilusionante sin remedio alguno. Que el esfuerzo, la lucha, la búsqueda de metas o de un camino que facilite el tránsito a una vida esperanzadora ya no tiene ningún sentido. No hay reflexión, es patente que la ausencia de razonamientos nos dice que, simplemente, la realidad es esa. Una perspectiva exagerada de la desolación y el abandono, incluso del tedio, de la ira y el  resentimiento, tan exagerada como necesitar más de quinientas hojas para proyectarlo.
La técnica de escritura no ayuda en lo más mínimo: el intercambio frecuente entre las diferentes tramas despista pero además una puntuación aleatoria, cuando existe, exacerba el ánimo del lector. Sin embargo es loable la facilidad con la que maneja la mezcla de registros, a veces se usa la narración clásica, a veces los monólogos, quizá lo mejor del texto pues resultan imprescindibles para conocer a sus autores, otras el diario o la epístola; por otro lado se utiliza un lenguaje muy vivido, callejero perfectamente ligado a cada personaje. Con ello el relato adquiere una fuerza  impactante pero obliga  a llevar un registro  paralelo a modo de chuleta imprescindible para conseguir un escaso pero suficiente orden mental. Cúmulo de referencias  a su admirado Ulises que no compensan.
La lectura requiere un esfuerzo notable no tanto por la complejidad de la trama o por una propuesta reflexiva profunda sino por el barullo de la composición, sin reglas ni orden, con una enorme cantidad de temas  complicados en su síntesis y su desarrollo. Un ritmo trepidante que no da respiro en lo que parece un método para trasladar al lector la angustia en la que está instalado todo el mundo. Una forma de hacerle partícipe de toda esta porquería  que existe aunque permanezca tapada por las bonitas imágenes con que se anestesia a la gran tribu ciudadana.
Doy por hecho, a la vista de los premios recibidos y a la buena acogida de la crítica (mejor novela del 2018), no estoy a la altura de este tipo de literatura lo que me impide comprenderla y por lo tanto disfrutarla y menos recomendarla.

 

 

Antonio Soler nació en Málaga el veintiocho de septiembre de 1956. Estudió para Técnico de Actividades y Empresas Turísticas. Un accidente truncó su carrera como atleta. Es guionista de TV y colaborador de diversos medios de prensa. Se ha dedicado siempre a la escritura, actividad en la que ha sido repetitivamente galardonado.

Otras obras

Modelo de pasión
Las bailarinas muertas
El camino de los ingleses
Lausana
Boabdil
Apóstoles y asesinos
El espiritista melancólico

Un pensamiento en “Sur. Antonio Soler

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