La novia gitana. Carmen Mola


Editorial: Alfaguara
Fecha: 2018
Páginas: 408
ISBN: 9788420433189

Se trata de una novela directa, clara, bien ambientada y conducida con un ritmo constante que le da vida pero sencilla y elemental que la convierte en un lectura para pasar el rato, para llenar la espera de ese avión que nunca se sabe por qué no llega. Una historia para entretener pero alejada de tanta pompa publicitaria que abusa del atrevimiento que otorgan los despachos para compararla con Lamaitre, Fred Vargas e incluso con Banville/Black. Una manera clara de desviar la atención creando un espectáculo (hoy día nada existe sin la parafernalia publicitaria) que sitúa al autor por encima de la obra. Acaso el uso de un pseudónimo otorga un plus de calidad?
En los terrenos de la Quinta de Vista Alegre de Madrid ha aparecido el cadáver de una joven gitana, Susana Macaya. Ha sido asesinada por un método tan insólito y estremecedor como repugnante así que el subinspector Zárate se ve obligado a dejar el caso en manos de la BAC (Brigada de Análisis de Casos), brigada especial dirigida por la comisaria Elena Blanco. La primera sorpresa de la investigación surge al descubrir que su hermana Lara murió de la misma forma hace unos años. La segunda que el asesino fue detenido, juzgado, condenado y continúa en la cárcel lo que abre las puertas a la especulación, realmente era el asesino?
Por otro lado, con intermitencia constante, aparece la narración de un niño encerrado y abandonado en un almacén que se precipita a una muerte solitaria y desagradable. Un relato escalofriante con las lentas fases de la agonía del niño  que distraen la atención de la acción principal sugiriendo respuestas a diversos interrogantes de la historia que se revelarán inciertas cuando se aclare el caso. La  BAC, en la que la inspectora Blanco enchufará sin demora, al joven Zárate, demostrará con eficacia que tan fácil es meter la pata como resolver el caso.
Novela bien estructurada, especialmente preparada para el claro lucimiento de Elena Blanco, mujer complicada, eficiente en su trabajo, clara defensora de su equipo pero que arrastra un pasado demoledor que le da un tinte, quizá engañoso, de ser vulnerable consecuencia de un trauma familiar que no la deja vivir en paz. Se deja llevar por el alcohol, en este caso grappa, fan de Mina Mazzini a la que imita con frecuencia en el karaoke. En fin un clásico policial que llama la atención por un asesinato espeluznante con una comisaria trabajadora y eficaz en un papel muy poco original.
La autora ha elaborado una historia absorbente basada en un tema bien pensado que ha sabido ejecutarlo con perspicacia mediante un ritmo agradable a lo largo de su evolución para mantener el nivel de intriga tanto en el tema central como en el secundario e incluso en la agobiada vida de la comisaria Elena Blanco. Hasta llegar a un final con puntos suspensivos, extravagante, fantasioso y artificial que le permitirá continuar con otra historia, si cabe, más alarmante.
El reparto queda completado con total normalidad con un conjunto de personajes tan típicos como elementales o repetitivos, el novato y protegido, el cachas o la fuerza, la habilidosa  hacker, la inspectora tan eficaz como protestona o el ínclito forense capaz de detectar detalles que siempre se pasan por alto.
Concluyendo todo ello da lugar a  una lectura de verano ligera que distrae fácilmente y no requiere el más mínimo esfuerzo y que más que atractiva resulta llamativa por la forma en que se tratan los aspectos tan repulsivos con que se adorna el caso.

Carmen Mola es el pseudónimo de una autora que quiere permanecer en el anonimato.

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