Un bello misterio. Louise Penny


Título original: The beautiful mistery
Traducción: Maia Figueroa Evans
Editorial: Salamandra
Colección: Black Salamandra
Fecha: 2018
páginas: 496
ISBN: 9788416237241

Resulta difícil desenvolverse con cierto criterio entre  la maraña que forma la inmensa producción editorial, con mención especial a la novela negra. Pero no lo tienen menos difícil las propias editoriales y los escritores que se ven obligados a estimular su creatividad para crear algo que sobresalga y resalte por sí mismo sobre la superficie de las exposiciones de las librerías. Por eso no extraña que se acuda a escarbar por cualquier rendija para encontrar algo que permita desarrollar nuevas ideas o que deje paso a algún hecho original. Louise Penny creadora del enésimo comisario de policía, Armand Gamache, acompañado del habitual ayudante ha decidido organizar un asesinato en los confines de la provincia de Quebec, en un monasterio prácticamente desconocido en el que moran o habitan 24 monjes de la orden de san Gilberto.Todo un conjunto de espíritus sublimes para los que practicar el voto del silencio no ha supuesto ningún impedimento para hacerse famosos por la calidad de sus cantos gregorianos.
El inspector Gamache no tiene ninguna dificultad en atravesar la infranqueable puerta del convento junto con su inseparable y protegido Beauvois. Esa mañana ha aparecido asesinado de un golpe en la cabeza el hermano Mathieu, prior y responsable del coro. La investigación se inicia inmediatamente con presteza y agilidad aunque resulta desconcertante y  difícil al desarrollarse en un ambiente tan místico como desconocido.
Tras un comienzo titubeante por no saber cómo interrogar a aquellos que se les supone en busca de la vida eterna, pronto descubren que la popularidad alcanzada por los cantos gregorianos ha dividido a la comunidad en dos bandos: los proclives a grabar un segundo disco y los que, con el abad a la cabeza niegan tal posibilidad. La cosa se pone bastante agria cuando aparece en el convento el inspector jefe Francoeur predispuesto en contra de Gamache desde que  puso al descubierto la red de corrupción de la cúpula del departamento de policía lo que además granjeó las simpatías de todos los compañeros. La guinda la pone el ayudante que todavía está luchando contra su adicción a los calmantes después de las heridas sufridas en la lucha contra la corrupción.
Investigación que la autora desarrolla de forma lenta y misteriosa. Se detiene una y otra vez en el canto gregoriano para darle la importancia precisa tanto por su razón de ser para encontrar a Dios como necesario para entender la posición de los monges respecto a la conveniencia o no de grabar un nuevo disco que aportaría los recursos necesarios para corregir las anomalías del convento frente a la idea del abad que cree que ese no es el camino de la orden de San Gilberto.
Penny se entretiene en describir el entorno conventual, sin prisas, con una buena dosis de sosiego y paz intenta trasladar al lector el espíritu de la regla de san Gilberto y la vida en el monasterio.Centra toda su habilidad en la exposición de cómo los monjes buscan la Verdad aunque no son  ajenos a las envidias y disputas y no pierde la oportunidad para que el inspector Gamache encuentre en los cantos gregorianos una fórmula nueva y efectiva para descubrir ciertos caminos inexistentes para él hasta ese momento que completen su visión de la vida.
Como ya es habitual, casi diría que se ha convertido en un vicio, la narración no puede limitarse al caso policíaco en concreto sino que para darle mayor proyección o simplemente para incrementar el volumen de la misma se decide llevar la atención del lector hacia la vida del inspector. Las trápalas que mantiene con su jefe, las ganas de este por defenestrarlo guiado por un ansia de venganza difícil de controlar aportan un segundo aliciente a la novela. Sin embargo, con ello, se pierde el hilo narrativo y acaba siendo difícil distinguir cuál es el tema central pues el asesinato queda relegado a un segundo término hasta que, finalmente,  se resuelve con misteriosa rapidez. Queda en evidencia que la inquietud y el desasosiego que se pretenden transmitir adquiere pronto tintes de impostura literaria.
Dos aspectos positivos a destacar que surgen de la lectura de esta narración: la excelencia de los cantos gregorianos que añaden paz a la lectura y facilitan la meditación y el recuerdo de aquel inolvidable El nombre de la rosa, que a la vista de lo que hay bien merece una nueva lectura.
Ni fu ni fa, hay muchas cosas buenas para dedicarle el tiempo a esta novela.

Louise Penny, nacida el uno de julio de 1958 en Toronto, Canadá. Se graduó en Artes Aplicadas en el Instituto Politécnico de Ryerson. Inició su trabajo como periodista y presentadora radiofónica. Se pasó a la literatura y tras un inicio poco exitoso en la literatura histórica se inclinó por la novela de intriga en la que ha cosechado un buen reconocimiento con la serie protagonizada por el comisario Gamache.

Otras obras:

El juego de la luz
Enterrad a los muertos
Una revelación brutal
Naturaleza muerta.

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