El forastero misterioso. Mark Twain


Título original: The mysterious stranger
Traducción: Doris Rolfe
Editorial: Alianza editorial
Fecha: 2016
páginas: 129
ISBN: 9788491042709

El prolífico autor, padre de la narrativa americana para unos y al que otros lo tiene catalogado con la etiqueta, un tanto peyorativa, de autor juvenil, nos proporciona una de sus obras que, aunque protagonizada por unos muchachos, se coloca en las antípodas de las obras mas famosas. Se dedica a profundizar en los cánones de la existencia, ejecutando una crítica mortífera de la vida social que elimina la percepción y conciencia del individuo fácilmente manipulado por las creencias religiosas hábilmente impuestas y la ambición de los poderosos. La raza humana se distingue, especialmente, del resto de pobladores del mundo porque posee lo que se llama sentido moral, o sea, por su capacidad para distinguir el bien y el mal. Característica que le permite elegir siempre lo peor. Una forma tam limpia como ácida de aplicar sus ideas a lo que él consideraba un religión tendenciosa e hipócrita.
A finales del siglo XVI Theodor, el hijo del organista de una pequeña aldea, Eseldorf, situada entre las montañas de Austria, y sus amigos disfrutaban de la paz montañosa que proporcionaba la soledad del lugar al que rara vez llegaban noticias del mundo exterior lo que les permitía dar cuerda a sus sueños. Un día se les apareció un bello ángel, Satanás, que, mediante sus sorprendentes actuaciones, les asombró con su poder y con el acierto de sus predicciones, sistema que utilizaba con gran habilidad para poner en evidencia la maldad de la raza humana.
Cada vez que los muchachos interceden por alguno de sus paisanos el joven Satanás les complace para amortiguar los desastres que se ciernen sobre esas personas pero al mismo tiempo se dan cuenta que esa misma acción provoca un giro dramático en la de otros. Con su conducta les va enseñando cómo los hombres a lo largo de la historia de la humanidad han procedido con muy poca bondad en sus actos en los que siempre predominan los signos de brutalidad. Evidenciando cómo tras las grandes manifestaciones de obras gloriosas, por ejemplo la conquista de Britannia por Julio César, se esconde la ambición más descarada imponiendo los triunfos al amparo de las armas a su vez ampliamente celebradas por vergonzosas prédicas religiosas.
Texto que sigue la estructura y características de un cuento lleno de las ilusiones y sueños de unos muchachos con mentalidad abierta y todavía en la edad del descubrimiento de la vida que abogarán ingenuamente  por resolver los problemas que crecen a su alrededor o de los que, los poderes de Satanás, les descubre sin darse cuenta que las maniobras de su amigo se dirigen a hacerles comprender los motivos reales e insufribles que mueven a los seres humanos. Cuento que no termina sin la correspondiente moraleja.
Una obra breve y concisa con la que Mark Twain  proclama la innata estulticia de la humanidad y aprovechando su conocida capacidad humorística tira de ironía y mucha guasa para descalificar el sentido moral del ser humano tachándolo de una mera excusa para justificar  la maldad  con la que se pronuncia el hombre. Y así paso a paso refleja el conjunto de pecados más habituales, envidia, manipulación, soberbia, miedo al que dirán… dando por hecho no son más que el grupo de herramientas con las que el hombre se ha desenvuelto como pez en el agua.
Finalmente nos dice Satanás que nada de todo esto existe, el universo es un hueco vacío, que todo ha sido un sueño. ¿será verdad?
Una manera de acabar que impregna con saña y  amargura no tanto la obra que por momentos incluso es entretenida, sino al lector que lo coge más bien desprevenido convirtiéndolo en una víctima  al confirmar que el mezquino comportamiento humano se ha mantenido vigente a lo largo de los siglos no modificándose sustancialmente más allá de perfeccionar las nuevas técnicas que van surgiendo para hacerlo más agresivo y eficaz. Moralina que no por conocida deja de ser menos impactante al persistir la falta de madurez de la raza humana. Así que recordando a Popper haremos un ejercicio de optimismo y como castigo  escribiremos cien veces aquello que decía: “pese a todo lo que anda mal, la humanidad nunca ha estado mejor que ahora”.

Mark Twain es el seudónimo que adoptó Samuel Langhorne Clemens en sus trabajos como periodista y posteriormente como escritor. Nació el treinta de noviembre de 1835 en Florida y murió el veintiuno de abril de 1910 en Ridding, Estados Unidos. Empezó trabajando como aprendiz de impresor y pronto se dedicó  a publicar artículos en el periódico de su hermano. Tras unos años como piloto por el río Mississippi volvió a sus orígenes como escritor y periodista. Destacó por su sentido del humor y novelas de viajes hasta que le llegaron los grandes éxitos como novelista. Escribió multitud de artículos, cuentos y novelas.
Otras obras
El príncipe y el mendigo
Un yanqui en la corte del rey Arturo
Las aventuras de Tom Sawyer
Vida en el Mississippi
Las aventuras de Huckleberry Finn

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