Todo es posible. Elizabeth Strout


Título original: Anything is posible
Traducción: Rosa Pérez
Editorial: Duomo Editorial
Colección: Nefelibata
Fecha: 2017
páginas: 288
ISBN: 97884416634828

Elizabeth Strout ha decidido recomponer o más bien completar la imagen de Lucy Barton que delimitó en su novela anterior asociada a la habitación del hospital en lo que no era más que un capítulo en su vida. Una explicación que ni se presumía como  necesaria ni se la había echado en falta pero que resulta magnífica cuando se conoce no tanto por lo que es en sí sino por la forma en que se expone. Para ello vuelve a la técnica que tan buenos resultados le dio a la hora de componer Olive Kitteridge. Que no es otra que un conjunto de historias que describen la vida rural  sometidas a las diversas tonalidades que le otorgan el aislamiento, la pobreza, una vida sencilla, elemental pero arcaica y dura donde sobresalen las carencias que impone el territorio y las  debilidades humanas y sorprenden sus acomodados conceptos morales.
Nueve relatos concisos, particulares y dotados de una sinceridad inesperada, nueve relatos sobre las vidas de unas familias, los vecinos de Amgash, pequeña población en el Medio Oeste americano, apegadas a la tierra, en su mayoría por falta de otras posibilidades, con los que posiciona a través del punto de vista de los vecinos  el entorno en el que se desarrolló la infancia de Lucy. Una infancia llena de estrecheces, de tensiones y privaciones generadoras de la angustia suficiente para proporcionarle, como a tantos otros, la fuerza para escapar y la  voluntad y la ilusión de encontrar otros espacios con la luz que su espíritu demandaba.
Nueve relatos que a modo de ladrillos van reconstruyendo el edificio de una comunidad deteniéndose en los parámetros que configuran la convivencia ciudadana y fijándose con delicadeza pero con precisión en las emociones y sentimientos  determinadas por la escasez del entorno.
Cada historia discurre por una temática diferente, la pobreza, las envidias, la segregación, la soledad, la tristeza, la infidelidad, la separación y la ruptura, acompañados por un conjunto de recuerdos con los que consigue un impacto integral pues con un golpe de vista la imagen proporciona toda la información referida al  ámbito en el que se desenvolvía la joven Lucy y las limitaciones que explican las ansias que la llevaron a buscar una salida.
De esta forma se entiende a Lucy de forma globalizada, desde aquella madre huraña, aquella pobreza lacerante hasta  su necesidad de escribir a partir de aquel terruño inhóspito y agobiante que generó un rechazo en un espíritu delicado. Una forma de conocer su infancia, su entorno, sus problemas de juventud a través de las vivencias y opiniones de sus vecinos y así darle el tono adecuado a una vida rural sin grandes atractivos, dura y escasa de recompensas y sin futuro.
Elizabeth Strout  hace gala, como siempre, de una sencillez que no simplicidad engañosa para pintar  la realidad de la vida rural que habitualmente pasa por ser un sistema plácido e idílico en el que la naturaleza acompaña y  la dota de una sensación de bienestar pero que en las más de las ocasiones está preñada de tensiones, pobreza, envidias…. Y lo hace a base de pinceladas imitando al mejor estilo impresionista con las que sitúa a la perfección los personajes, las debilidades, las apariencias hasta  perfilar  un cuadro perfecto en el que a la distancia adecuada   aparece el paisaje en toda su complejidad.
Lectura que llega con  facilidad  al lector, proponiéndole el análisis de abundantes, variados y poco habituales personajes, enfrentados a un mundo moderno e inalcanzable con la competencia y el tacto que  caracteriza a esta escritora, destacando su habilidad a para la creación de muchos personajes cariacontecidos, envidiosos, inestables pero siempre intimistas.
Aunque se trata de un trabajo totalmente independiente que se lee con agrado pulula por toda la obra el espíritu de aquella Lucy Barton retratada en su anterior novela,  en una charla con su madre, inicialmente difícil pero que poco a poco la confianza va ganando enteros  y  se va imponiendo lo afectuoso, posándose como un fantasma en cada una de las historias recordando a sus vecinos y sorprendiéndose con frecuencia ante los cotilleos desconocidos que contribuyeron decisivamente al camino de éxito que, admirablemente  para casi todos ellos, ha tomado su vida.

 

Elizabeth Strout nació el seis de enero de 1956 en Portland, Maine, Estados Unidos. Se licenció en Derecho y Gerontología en la Universidad de Syracusa. Es profesora de literatura creativa. Se inició en la escritura en la rama de cuentos. Premio Pulitzer 2009.

Otras obras
Amy e Isabelle
Los hermanos Burguess
Me llamo Lucy Barton
Olive Kitteridge

 

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