El honor perdido de Katharina Blum. Heinrich Böll


Título original: Die verlorene Ehre der Katharina Blum
Traducción: Helene Katendhal
Editorial: Seix Barral
Colección: Biblioteca Formentor
Fecha: 2010
páginas: 160
ISBN: 9788432228087

Cuesta entender el fuerte contraste que existe entre los profundos cambios que el hombre, fruto de su sabiduría, de la investigación y del esfuerzo generalizado, ha sabido introducir en este mundo en que habitamos y por contra lo poco, por no decir nada, que él mismo ha evolucionado pues sigue anclado en los mismos vicios y pecados limitándose a adecuar su manifestación a las nuevas formas y a sus refinadas técnicas, pongamos por caso “las redes sociales”. Este libro no deja de ser más que una teatralización moderna del conocido aserto “calumniad con audacia; siempre quedará algo” en una adaptación de Heinrich Böll que escenifica en la Alemania de 1970 y que, a la vez, constituye todo un cursillo de literatura. Con la claridad no exenta de contundencia que le caracteriza pone de relieve lo sencillo que resulta destrozar el honor de una persona mediante técnicas de sobras conocidas. Por un lado las que maneja la policía más centrada en las suspicacias de sus investigadores que en los hechos y por otro lado, actuando de catalizador específico, una prensa usurpada por periodistas babosos más preocupados en provocar el escándalo, en la popularidad personal y en el aumento de ventas que en informar a la comunidad.
Katharina es una joven de veintisiete años reservada y honesta que ha conseguido vivir una existencia prudente y anónima que le compensa de las amarguras pasadas tras un matrimonio fracasado. Trabaja como ama de llaves con gran profesionalidad y prudencia pero siempre decidida en sus cosas. Un día de carnaval se enamora sin remedio del hombre no adecuado que resulta ser un delincuente perseguido por la policía y con ello nace su desgracia. Pronto se la acusa de ser cómplice en la fuga del mismo y de sus delitos y con una vana sospecha se creará el clásico circo perfectamente organizado por la prensa en base a una supuestas filtraciones que la llevará al paroxismo y la tragedia.
Heinrich Böll se decide por escribir la crónica de los hechos acaecidos en los cuatro días que trascurren entre la implicación de Katharina en la fuga de su enamorado y la catástrofe final, fruto de una tensión acumulada  que puede con ella. La tergiversación de los hechos apoyada en la fuerza que tiene el periódico y la fiabilidad ciega que la sociedad otorga a los medios consiguen sin dificultad alguna sus objetivos: el espectáculo está lanzado aunque el precio a pagar sea el haber puesto en la picota a una persona sin prueba alguna.
La estructura narrativa que emplea esta crónica resulta llamativa y eficaz. Construida a partir de diversas fuentes a las que les concede una alternancia premeditada que obliga a una lectura cuidadosa para integrarla en el intelecto a la vez que provoca la tensión necesaria para impregnarse de  una historia que puede estar pasando a nuestro lado ahora mismo. Los interrogatorios policiacos plenos de arrogancia contrastan con la fortaleza y serenidad expresada y mantenida por una mujer fuerte y leal a su amor. Los fatídicos mensajes elaborados por unos periodistas cuya competencia descansa en su capacidad para inventar y lanzar mensajes que satisfacen y enardecen las emociones de sus lectores y  los intentos de defensa de los patronos de Katharina intervienen como juegos temporales de un coro de voces que le dan un tono especial a la narración y le proporcionan un ritmo excelente hasta conseguir una cúspide de tensión en un final amargo  que ya había sido avanzado en la primera página.
La crítica tan determinante que ejerce el autor no afecta solo al comportamiento falaz de los actores principales, la policía y la prensa, que se olvidan con altanería de preservar lo más importante como es la supuesta inocencia de la persona hasta que no se demuestre lo contrario, sino que también se extiende a la nula respuesta de una sociedad que amodorrada y complacida en su comodidad se ha incapacitado para usar su poder de raciocinio dejándose llevar sin oposición alguna por el espectáculo convirtiéndose en cómplice del mismo.
En fin, una novela digna de tenerse en cuenta, que viene al pelo en unos momentos en que esta técnica de exarcerbar emociones con noticias falsas, en la que se acepta disfrazar la mentira con nombres tan sugerentes como postverdad, en la que cualquiera participa en una tertulia para adoctrinar sin ningún sentido de la ética y que se ha convertido tan habitual como para lograr que el sentido de tribu haya suplantado fácilmente al individuo.
Heinrich Böll  no utiliza su escenificación para filosofar sobre el bien y el mal sino que entiende que la literatura sigue siendo el instrumento más adecuado que tiene a su disposición el ser humano a la hora de intentar darle un sentido cabal al caos de la existencia. Deja que cada uno haga su reflexión con la esperanza de que el aserto indicado al principio se convierta en el mensaje que nos enseña el profesor Marina: “conocer para comprender y comprender para decidir”.
Una lectura fácilmente recomendable ya que tiene elementos que la hacen valiosa, disquisición sobre el comportamiento de la sociedad y buena literatura sin necesidad de hacer un tocho de gran extensión pues una vez más se cumple aquello de que el tamaño si importa.

Heirich Böll. Nació en Colonia el 21 de diciembre de 1916 y murió el 16 de julio de 1985 en langenbroich, Alemania. De familia humilde realizó estudios de enseñanza media en Colonia. Participó en la II Guerra Mundial siendo hecho prisionero. Permaneció en campos de concentración hasta su finalización en 1945. Estudió Lengua y Literatura. Recibió el premio Nobel de Literatura en 1972.

Otras obras

El legado. La herida
La aventura y otros relatos
Pero ¿qué será de eses muchacho
Asedio preventivo
Fin de una misión
Alejamiento
Opiniones de un payaso
Billar a las nueve y media
El diario irlandés
El pan de los años jóvenes
La casa sin amo
Las piedras nuevas
Y no dijo una palabra
¿Dónde estabas, Adán?
El tren llegó puntual

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