EL mundo de ayer. Memorias de un europeo. Stefan Zweig


Título original: Die welt von gestern
Traducción: J.Fontcuberta y A.Orzeszec
Editorial: Acantilado
Fecha: 2012
páginas: 552
ISBN: 9788495359490

Este libro fue lo último que la tristeza y la amargura que le trajeron los tiempos terribles de la primera mitad del siglo pasado le permitieron escribir. Su vida se apagó definitivamente al verse perdido en un entorno en el que había desaparecido todo apoyo moral y espiritual. Su condición de apátrida seguramente fue la puntilla que acabó por destruir la fuerza mental de un hombre que no se hubiera imaginado nunca que la barbarie podría vencer y destruir el orden mundial. Biografía para unos, memorias de un alma sensible para otros esta obra recoge la visión de una persona de cómo evolucionó el mundo, especialmente Europa, en unos años que fueron determinantes hasta el punto de poner el riesgo a la humanidad a manos de “la peor de las pestes, el nacionalismo” y de cómo esta situación le afectó.
Stefan Sweig  nacido en el seno de una acomodada familia judía en Viena, tuvo acceso a una buena enseñanza lo que unido a su carácter sensible y humanista le proporcionaron los recursos apropiados para aprovechar una época y una ciudad, a principios del siglo XX, en la que  la sociedad estaba embebida en una atmósfera de la más alta cultura. Tuvo la suerte, consecuencia, indudablemente, de la calidad interior que atesoraba, de tener un pronto y rápido reconocimiento como escritor en los círculos literarios del momento. Su mundo, el que le tocó vivir, le dio todo lo que exigía  un espíritu como el suyo, intelectual, viajero sin tacha, apasionado por el arte y por la cultura, por sus ciudades,  por su tiempo. Hoy se diría que había caído de pié en una época que disfrutaba de un progreso científico jamás visto, que la producción cultural en cualquiera de sus registros, pintura, literatura, escultura, filosofía era imparable y capaz de satisfacer al espíritu más exigente. Su amor por aquella civilización, por aquel cúmulo de oportunidades que el destino le había proporcionado fue un auténtico flechazo.
Sin embargo, lo inesperado llegó. Le tocó padecer las mayores barbaries que impulsaron los nacionalismos para dar lugar a la destrucción generalizada de aquel mundo en la primera mitad del siglo. Un hombre refinado, pensador, pacifista, europeísta convencido y firmemente comprometido contra cualquier tipo de nacionalismo no pudo entenderlo, sufrió lo indecible ante aquella barbarie, no pudo asimilar nunca que Europa y su patrimonio intelectual fueran aniquilados sin remisión.
Ese hombre, prolífico escritor, pero probablemente poco dado al optimismo se dejó derrotar y eligió una salida a la brava, no le quedó energía para contemplar un mundo zafio, burdo y violento, su sensatez no le sirvió para hacer frente a tamaña irracionalidad. Como despedida quiso dejar reflejo escrito de su visión del mundo porque más que unas memorias, como se ha calificado esta obra, habría que entenderla como la descripción amargada e inconsolable de los cambios que la gran Europa tuvo que soportar en la primera mitad del siglo pasado. Nos ha dejado una fotografía perfectamente encuadrada de una sociedad, hoy ya olvidada, que gozaba de una grata seguridad, donde la cultura triunfaba  y las artes formaban parte de la vida diaria, un entorno que hicieron de él pero no solo a él un intelectual, un viajero, un hombre abierto que facilita el contacto con los grandes del momento, que vive, disfruta y da todo lo que tiene por un paneuropeísmo que sostenga esa maravillosa atmósfera para el hombre. Fue testigo incrédulo de cómo esa sociedad se dejó mojar la oreja, se dejó apabullar, se dejó convencer por las ingenuas utopías de paraísos vanos e inalcanzables, prometidos sin razón alguna, adulando a una masa que aceptó el envite manipulados por las emociones y sin atender a la razón.
Tal vez sea que el hombre no sabe disfrutar de la paz y aquel momento dio paso a las diatribas patrióticas que tanto daño han hecho a lo larga de la historia de la humanidad y que dieron lugar al desastre que supuso la primera guerra mundial pero que lejos de servir de lección propició la soberbia de los vencedores imponiendo unas facturas que a la postre abrieron el camino para un veneno, el nacionalismo, de difícil tratamiento.
Este panorama de pesimismo mundial ante el cariz terrorífico que impone el nazismo y los resultados de la contienda que tiene lugar impacta de forma contundente en Stefan Zweig hombre taciturno que no sabe sobreponerse a lo que tanto amaba y tanto le había dado lo que sumado a la huida a que le obliga el despiadado nacionalismo alemán se irá arrinconando de país en país sin encontrar una luz que le permita ver un futuro más alentador.
Probablemente ante  esta obsesión por poner de manifiesto el veneno del nacionalismo capaz de destruir el progreso, la cultura, la solidaridad en aras de un espíritu patriótico se olvida de las capas menos agraciadas de la población pues  aunque no lo esconde cierto es que pasa de puntillas por la  prostitución, pobreza, la condición de la mujer y la situación de los trabajadores.
La elegante narrativa que maneja con facilidad este magnífico escritor y el ritmo agradable que utiliza hacen que esta lectura se haga con fluidez al tiempo que sabe transmitir el sentimiento con facilidad y obliga a una reflexión lenta que debe madurar en el tiempo.
Lectura imprescindible.

Stefan Zweig. Nació en Viena el 28 de noviembre de 1881 y murió en Petrópoli, Brasil el 27 de febrero de 1942. Obtuvo el doctorado en Filosofía en la Universidad de Viena y realizó diversos cursos en Historia e la Literatura.Activista social, se opuso a las intervenciones de Alemania en las dos guerras. Se exilió primero a Londres y posteriormente a Brasil donde se suicidó junto con su segunda esposa. Escribió relatos, novelas y biografías.

Otras obras.

Novela de ajedrez
Carta de una desconocida
Amok
El amor de Erika Wald
María Antonieta
María Estuardo
El mundo de ayer
Romain Roland, el hombre y su obra
Ardiente secreto
Veinticuatro horas en la vida de una mujer
La callejuela a la luz de la luna
Mendel el de los libros
Miedo
Joseph Fouché. Retrato de un hombre político
Momentos estelares de la humanidad
Tres maestros
Viaje al pasado

Un pensamiento en “EL mundo de ayer. Memorias de un europeo. Stefan Zweig

  1. Excelente critica en un momento de racismo catalán dirigido por personas psicológicamente anormales, patológicas, y que con su adoctrinamiento crónico y perseverante son capaces de olvidar cualquier opinión distinta a la suya. Enhorabuena por la elección de esta novela y tu acertado comentario.

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