Un lugar incierto. Fred Vargas


Título original: Un lieu uncertain
Traducción: Anne Helene Súarez Girad
Editorial: Siruela
Colección: Nuevos tiempos
Fecha: 2010
páginas: 352
ISBN: 9788498413380

Adamsberg no desfallece. Hay que reconocer que este hombre, que goza de una personalidad amable, de una desconcertante intuición, despistado, con la fuerza de voluntad de un jugador de rugby, cuyas características nunca se las asignaríamos a un policía, no solo ejerce como brillante comisario enjaulado en París, alejado de sus paseos y de sus montañas, sino que además tiene un mérito ejemplar al aguantar y salir siempre airoso de todas las retorcidas  ocurrencias a las que lo somete la incontenible fantasía y la inquieta imaginación de su creadora.
Mente rockera la de esta escritora que no consiente, por suerte para el lector, en asignarle un caso más o menos normalito con sus crímenes y sus truculencias habituales que le permitieran realizar una investigación interesante del gusto del comisario y del lector sino que lo abandona siempre entre las mentes más siniestras que lo enronan de  leyendas, quimeras o hechos históricos que distorsionan la realidad y que junto con una pléyade de personajes muy peculiares  forman un conjunto de aparentes incongruencias que el comisario se encarga de conexionar, darles forma, de comprenderlas para que, en definitiva, logre descifrar uno tras otro todos los misterios y así poder encontrar la conexión con el caso investigado y resolverlo. El lector quedará obviamente abrumado no tanto por los hechos policíacos como por la historia, tan irreal como emocionante.
Vaudel era un periodista ya jubilado que vivía solo en un chalet a las afueras de París, sin mayor contacto con el mundo exterior que su médico y un antiguo delincuente que ejercía de hombre para todo. Lo han encontrado muerto, bueno, más bien suponen que es él, pues el espectáculo que se presenta a la vista sugiere un cuerpo minuciosamente desperdigado que ni siquiera suscita repugnancia ni aquellos restos se puede asignar a nada conocido. La investigación va abriendo otras puertas pues este crimen parece relacionarse con otros, cuando menos, tan repugnantes como este, un crimen en Austria y la inexplicable colección de zapatos con los pies correspondientes dentro colocados con mimo frente a la puerta del cementerio de Highgate que hace unas semanas pudieron contemplar Adamsberg y Danglar en una visita a Londres.
Habrá que analizar la posible conexión de todos estos hechos  que aparentan estar ligados a una leyenda de vampiros y sus venganzas correspondientes originaria de un pueblo de Serbia. Como todo esto no parece suficiente para impresionar a Adamsberg, Danglard le abrirá los ojos ante lo que todo parece indicar que se está desplegando una sibilina maquinación desde la alta jerarquía de la justicia del país para desprestigiarlo y acabar con su carrera en la policía.
La novela  arranca con un ritmo lento  con  el que Fred Vargas siembra las primeras semillas de un misterio escabroso y ficticio al que le va añadiendo diversas señales con las que ir subiendo el tono  a pesar de que la acción brilla por su ausencia, ya que la mayor relevancia por no decir toda se sitúa en dar curso a la deducción y comprensión de los muchos interrogantes que nacen por todos los lados y cuyo nexo de unión parece concretarse alrededor de una tétrica leyenda de vampiros que perdura desde el siglo XVIII.
Todo lo cual se convierte en un estupendo caldo de cultivo para la portentosa y siempre sorprendente perspicacia de la que hace gala el comisario pero también supone una que ni pintiparada colección de opciones para que el comandante Danglard exhiba su ingente conocimiento en las más variadas y exclusivas materias.
De sentido común, no se debía esperar otra cosa viniendo de una escritora perfectamente documentada como fruto de su formación académica, siempre culta, nunca superficial que cumple con facilidad con muchos de los objetivos de la literatura y de lo que busca el lector en ella pues sabe emocionarlo hasta el punto de que sepa ver el mundo tal y como pretende la narradora, pero también le transmite conocimientos siempre bienvenidos, le provoca la reflexión siempre tan necesaria y cómo no, entretiene.
Aún así resulta demasiado tomate para una novela de objetivos tan simples como claros desarrollando una trama que se espesa por momentos con tantas historias entrecruzadas con las que tejer una tupida red  en la que se ven aprisionados y perdidos tantos personajes interpuestos, no menos extravagantes que las ideas del comisario Adamsberg.
Fred Vargas se muestra una vez más como una escritora profunda, creadora de unos personajes nunca superfluos, ricos en actitud y personalidad que se ha convertido en alto exponente de la nueva  novela de misterio, plástica, especial y alejada de los convencionalismos que rigen en este mundillo tipo de novela.
Quizá, en  esta ocasión, se deja llevar por su vena más fantástica que la sitúa en la frontera entre lo real y lo inverosímil cosa que a mi entender no beneficia a la novela. La amplia ramificación de la historia central y la utilización de personajes casi olvidados para provocar giros inesperados a una línea narrativa que no debería de necesitar de tantas escapatorias hace que disminuya el interés del lector o que se sienta perdido, lo que  lleva a pensar que, a pesar de su indudable originalidad, de la fluidez de sus obras y del elenco de personajes que concibe, las obras de esta autora empiezan a despedir un ligero tufillo a repetición, a aventuras realmente forzadas.

Fred Vargas. Seudónimo de Frederique Audoin- Rouzeau, nacida en París el siete de junio de 1957. Es arqueozoóloga e historiadora de formación. Popular escritora de novela negra famosa por la serie del comisario Adamsberg.

Otras obras:
Los juegos del amor y de la muerte
Los que van a morir te saludan
Serie : Los tres evangelistas
-Que se levanten los muertos
– Más allá, a la derecha
-Sin hogar ni lugar
Serie: Comisario Adamsberg
– El hombre de los círculos azules
– El hombre del revés
– Los cuatro ríos
– Fluye el Sena
– Bajo los vientos de Neptuno
– La tercera virgen
– Un lugar incierto
– El vendedor de estropajos
– El ejército furioso
Tiempos de hielo
Huye rápido, vete lejos

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