Morir en primavera. Ralf Rothmann


Título original: Im Frühling sterben
Traducción: Carles Andreu
Editorial: Libros del Asteroide
Fecha: 2016
páginas: 233
ISBN: 9788416213849

De nuevo está aquí la guerra, esa calamidad que el ser humano ha acometido con tanta facilidad a lo largo de la historia, fuente de las más terribles y vejatorias maldades que sufren siempre en mayor medida los combatientes en primera línea, los que difícilmente saben por lo que luchan, los que nunca conocerán que los verdaderos objetivos son aquellos que satisfacen las necesidades de los grupos poderosos, sean económicos, políticos o raciales. Ralf Rothmann nos transporta al final de la segunda guerra mundial, cuando el resultado de la misma ya era evidente, para mostrar no ya los objetivos ni las estrategias militares ni siquiera heroicas acciones de guerra sino para reflejar los sufrimientos de esos ingenuos combatientes y, de forma tan significativa como aterradora, las secuelas que comportan, dolor perpetuo, unas huellas que quedan gravadas a un alma hecha jirones.
Walter no cuenta nada más que diecisiete años pero ya ha conseguido el grado de ordeñador y empieza a soñar con un futuro que rondará entorno a la vaquería donde ha vivido siempre. No se imagina lo que le tiene guardado el destino, la guerra no cuenta para él pues no solo es muy joven sino que se dice que pronto acabará. No piensa lo mismo el alto mando militar que en un alarde de cerrazón recluta a todo aquel que puede empuñar un arma y por ese aciago camino Walter y su amigo Fiete (Friedrich) perderán el candor de la juventud y entrarán en contacto con el infierno.
Son trasladados al frente húngaro donde todo el mundo asume que el ejército ruso ya no lucha sino que simplemente ejerce de apisonadora de las tropas alemanas. Asignado al cuerpo de conductores, Walter tiene tiempo para conocer de cerca los destrozos humanos que genera la guerra así como para expresar su sorpresa y su innata humanidad. Sacará tiempo para buscar la tumba de su padre sin éxito alguno y aunque solo dispara un tiro en toda la contienda se le quedará clavado en su corazón para el resto de su vida. Una vida que ya no podrá ser la que había soñado, una vida gobernada por el dolor y el silencio.
Aunque la historia narrada se ambienta en la segunda guerra mundial, esta novela se centra en los aspectos humanos que afectan a los participantes en la misma o más bien en los que se ven obligados a participar en algo que no entienden ni de lejos. Por eso sus personajes están descritos con el cariño más propio de un padre que como hombres involucrados en acciones bélicas. Son jóvenes que salen a la vida que se les ofrece ante los ojos sin contar con un destino escrito por otros que trastocará todas sus ilusiones.
El autor presenta un relato bien construido, dotándolo de una intensidad que va creciendo con el paso de las hojas, en el que la alegría e ingenuidad iniciales de unos muchachos ilusionados se va trastocando ante las dudas que implantan en su entorno la seriedad de unos hechos y decisiones dictatoriales emitidas por seres desesperados que no quieren comprender que todo se ha acabado, suscitando un interés progresivo hasta llegar a la triste y absurda tragedia que explicará para siempre el tremendo batacazo que golpeará la conciencia de Walter y que por fin hará entender a su hijo el por qué de su silencio a lo largo de toda su vida.
Texto de una estructura correcta que alterna las escenas pacíficas de la granja con las bélicas a las que sabe proporcionar de una crueldad que las reviste de un verismo absolutamente necesario para comprender la tragedia de Walter. Maneja con con habilidad liviana el ritmo de la narración de forma que consigue no mantener el interés en el la trama sino  ir subiendo la tensión con calma pero continuadamente hasta llegar a la explosión final. Su prosa es liviana y precisa capaz de proporcionar belleza a la descripción de un campo tras un brutal bombardeo.
De alguna manera se intuye entre las líneas de esa prosa suave y elegante un cierto alegato acerca de los sentimientos no ya de culpabilidad que siempre se asocia al pueblo alemán tras participar en la barbarie de la guerra en cuestión, sino del sufrimiento que también los alemanes purgaron el resto de su existencia. Sufrimiento perfectamente escenificado en la maldad que el destino jugó con la amistad de Walter y Fiete.

Ralf Rothmann. Nació en Schleswig, Alemania en 1953. Cursó la enseñanza obligatoria y tuvo una corta estancia en la escuela de Comercio que abandonó para ejercer diversos oficios, albañil, enfermero, cocinero hasta que pasó a dedicarse por completo a la literatura. Escritor y dramaturgo ha recibido numerosos premios en Alemania.

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