Las sombras de Quirke. Benjamin Black


Título original: Even the dead
Editorial: Alfaguara
Traducción: Nuria barrios
Colección: Negra Alfaguara
páginas: 312
Fecha: 2017
ISBN: 9788420426334

Encontramos a un atribulado dr. Quirke allí donde lo dejamos, de baja laboral, pensando en la jubilación, víctima de unas inconcretas alucinaciones, fallos de memoria y distracciones varias, ¿tendrá algo que ver con el alcohol irlandés?, y hospedado temporalmente en la claustrofóbica casa de su derrotado hermano y su resignada cuñada. Pero bastará una llamada del dubitativo ayudante Sinclair quien, inmerso en la autopsia de un joven carbonizado en un accidente de automóvil, encuentra inexplicable la existencia de un fuerte golpe en la cabeza del finado.
Quirke confirmará las sospechas y sin pensarlo mucho se pone en marcha, contacta de inmediato con el inspector Hackett con el que tirando de un hilo por aquí y de otro por allá encontrarán indicios claros de que aquello no pudo ser un accidente. Como es habitual también su hija Phoebe, con su facilidad para atraer los problemas, contribuirá al caso cuando demanda ayuda para encontrar a una amiga que ha desaparecido. Así atando cabos se llegará de nuevo a una de las convicciones más persistentes de este autor, la impertérrita, cerrada, hosca e hipócrita y criminal iglesia irlandesa: “la Iglesia controla este país. No hay asunto en el que la Iglesia no se salga con la suya”Libro que rebosa la incomparable delicadeza de John Banville, ¡uy!¡perdón!, de Benjamin Black, en el que se  respira esa clásica atmósfera, tristona y melancólica de Dublín que le proporciona un halo de misterio a la vez que comodidad a las andanzas del egocéntrico Quirke al tiempo que tan necesitado de atención y cariño. Cariño y comprensión que, en esta ocasión, le brinda la encantadora psiquiatra Evelin que además de ser la jefa de su hija posee unos extraordinarios ojos: “dos grandes remansos de obscuridad” con los que  su corazón empezará a ver de nuevo el camino del amor.
Benjamin Black encuentra con la facilidad propia de su clase y calidad la forma de dar continuidad a Quirke en un relato independiente de los anteriores pero íntimamente ligado a su círculo personal, a sus vicios y en especial armonía con su ciudad, en el que de nuevo consigue para deleite del lector o de sí mismo (vete a saber) recrearse en una perfecta combinación de sonidos, colores, olores e incluso sabores. El interés que suscita una trama sencilla no resulta lo más llamativo, tampoco, por conocido, el encanto que se experimenta con la perfecta descripción de los ambientes, ni la exquisita coordinación entre los hechos y las emociones , a estas alturas lo impactante, para mí, no es otra cosa que comprobar que este sea uno de los pocos casos en que la fama y la productividad no haya repercutido negativamente en la calidad de su escritura. Porque ¿es posible que la trama pase a ser algo secundario obscurecida por una prosa tan elegante y cautivadora?Por eso tampoco entiendo el uso de un seudónimo cuando basta la lectura de media docena de párrafos para identificar al magnífico John Banville.
De entre los personajes habría que destacar a su hija Phoebe honesta, austera e  insegura por un pasado traumático, sin metas estimulantes pero que siempre surge entre las sombras para darle a Quirke un punto de apoyo y preocupación esencial en su vida, personaje de calidad humana fruto de la habilidad emotiva de Banville.

Resumiendo, un Quirke humano y sensible, que retoma la actividad, siempre pendiente y temeroso de su hija, que sigue rememorando tiempos pasados, que sufre con un hermano que se apaga poco a poco, que se enamora y que trata de mantener a raya la llamada del alcohol y al que le gustaría poner a caldo a esa Iglesia tan dominante como indigna. Una novela que fluctúa, como todas las anteriores  entre la denominación de novela negra y la novela de calidad sin apellidos.
Libro que encantará a los seguidores del pecaminoso Quirke y que no se deberían de perder todos los amantes de la buena literatura, porque parafraseando a “nosequién” “Esclavo soy y esclavas son mis horas del ejercicio y calidad de tus letras”.

Benjamin Black es el seudónimo de William John Banville. Nació el 8 de diciembre de 1945 en Wexford, Irlanda. Premio Booker con El mar. Entre sus novelas destacan también El Intocable, Eclipse, Imposturas, Los infinitos y Antigua luz. Premio Franz Kafka,

Otras obras bajo el seudónimo de Benjamin Black :

El lemur
El secreto de Christine
El otro nombre de laura
En busca de April
Muerte en verano
Venganza
La rubia de ojos negros
Órdenes sagradas

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