Cáscara de nuez. Ian McEwan



Título original: Nutshell
Editorial: Anagrama
Traducción: Jaime Zulaika
Colección: Panorama de narrativas
páginas: 224
Fecha: 2017
ISBN: 97884339797597

Aparece la nueva obra de Ian McEwan para mostrar una vez más  no solo que su inagotable imaginación sigue fresca como el primer día sino que  también  sabe crear un argumento moderno y sobrio que le sirve a la perfección para expresar las  abundantes disquisiciones sobre su percepción del mundo así como las particulares reflexiones morales acerca de una sociedad egoísta y pretenciosa. Una estupenda novela reforzada  por su brevedad en la que sin grandes esfuerzos genera una inteligente atmósfera de suspense mediante la planificación de un asesinato pero que además  sorprenderá a propios y extraños camuflándose como narrador en el cuerpo y mente de un ser no nacido, un ser que ya engendrado observa el mundo que le rodea desde la comodidad de la cáscara de nuez que es el útero materno explotando con sagacidad, humor y expresividad una idea que, aunque no es original pues ha habido autores que la han utilizado con anterioridad como Juan Marsé en Rabos de lagartija, siempre imprime carácter y da un tono extraño y llamativo al relato.
Trudy ya embarazada se ha separado de John, un marido absorbido por su carácter de poeta sin fuerza, para irse a vivir con el hermano de este, Claude, tan afortunado en los negocios como inmoral, frívolo y vulgar. Pero ¡ojo! no se trata de un inesperado flechazo sino que a la lumbre de ese  amor planean la muerte de John. Ambos forman una extraña pareja, más parecen unos ardorosos amantes que unos ingenuos enamorados, donde el sexo es el nexo de unión sin que el estado de la dama interponga  ninguna barrera significativa. Sin embargo los asuntos crematísticos, esos  que siempre modulan las relaciones entre las personas y también las de los enamorados, son el germen de una idea genial para asegurarse un futuro más cómodo, no se les ocurre otra cosa que matar a John evidentemente utilizando un método que parezca un suicidio y así ellos queden  libres de cualquier sospecha.
Pero no saben que hay un testigo inesperado, el feto que toma conciencia clara de lo que ocurre y se transforma en narrador ventajoso para, desde  su incómodo escondrijo y con la angustia de no poder intervenir,  dar parte de la planificación del asesinato pero también de las incidencias de la vida diaria, desde el temor por su integridad física ante los embates amorosos de Claude “En cada envite del pistón tengo miedo de que traspase, de que me penetre los tiernos huesos del cráneo y siembre mis pensamientos con su esencia…” hasta distinguir y saborear el vino que su madre bebe en exceso. Y con esos vértigos el nonato se entera de las intenciones  y disposiciones de la pareja y también del mundo que le rodea con lo que se convierte en un notario de la actualidad familiar.
La calidad literaria del autor se pone de manifiesto con simplicidad a la vera de una trama dotada de agilidad, ritmo y sobretodo de la exigencia que requiere la actuación del narrador desde el punto de vista intrauterino para poder dar continuidad a la concatenación de mensajes  comprometidos sobre  el mundo que el autor ha manifestado a través de toda su obra. No era necesaria esta suplantación pero consigue, de esta manera, aportar esfuerzo y determinación para alcanzar diferentes objetivos, desde trasladar con esmero el suspense que requiere la obra, como escudarse en el humor para poner en boca del nonato la actividad del entorno e incluso  para introducir la duda en la eficacia y finalización de los planes programados.
La naturalidad con la que se desenvuelve le permite minimizar la frontera imaginaria que separa la realidad de la fantasía logrando que dicha divisoria se haga invisible. Ha contribuido a definir un narrador tan singular y a la vez tan  natural que pasa a convertirse en el personaje más atractivo  aparentando en todo momento que su actuación puede ser definitiva a pesar de la incongruencia del planteamiento. Con todo y a pesar de lo inverosímil que pueda resultar  siempre queda la sensación de que el narrador va a intervenir y que quizá pueda  representar un papel fundamental en la solución final a la que se llega de forma un tanto caótica.
Una novela más bien breve con un tono amable, hermosa a ratos, por momentos sorprendente y siempre atractiva que más bien parece una comedia donde media el suspense y la muerte; donde el autor parece más pendiente de entretenerse que de entretener optando, para ello,  con el riesgo que conlleva la adopción de un narrador tan atípico pero que a cambio le brinda la oportunidad, que no desaprovecha, para mostrar su excelente capacidad narrativa. No obstante se queda corta,  no alcanza la excelencia de otras obras como Expiación,  pero no por ello deja de ser  atractiva, entretenida y divertida cumpliendo con creces todos los objetivos que requiere una buena lectura.

Ian McEwan nacido en Aldershot, Inglaterra, el 21 de junio de 1948. Se licenció en Literatura en la universidad de Sussex. Premio Booker 1998 (Amsterdan), Premio Jerusalem, Premio Somerset Maugham.

Otras obras
El jardín de cemento
El placer del viajero
Niños en el tiempo
El inocente
La ley del menor
Los perros negros
Amor perdurable
Expiación
Sábado
Chesil Beach
Solar
Amsterdam       . Premio Booker 1999
Operación Dulce

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