Emma. Jane Austen



Título original: Emma
Editorial: Debolsillo
Traducción: José María Valverde
páginas: 512
Fecha: 2007
ISBN: 9788483463550

Difícilmente se encontrará un álbum fotográfico que recoja la vida social  en la campiña inglesa a principios del siglo XIX con la brillante, serena y entusiasta plasticidad que lo hace Jane Austen en la novela que describe  la intensa y delicada actividad que Emma desarrolló como casamentera del lugar durante el año 1813. Con un tema tan idealizado y enfáticamente emocional como era el amor que se lidiaba en aquel ambiente no es de extrañar que esta novela se haya quedado encuadrada para siempre jamás en el género romántico, y no cabe duda de que se acierta de pleno pero no por eso hay que perder de vista el  impulso humorístico con el que se adorna toda la narración e incluso sus dosis de  intríngulis y suspense que sabe proporcionarle a cada uno de los momentos clave de la trama.
“Emma Woodhouse, bella, inteligente y rica, con una familia acomodada y un buen carácter, parecía reunir en su persona los mejores dones de la existencia; y había vivido cerca de veintiún años sin que casi nada le afligiera o la enojase”. Así empieza el libro: un retrato perfecto en tres líneas.
Vive en la mansión de su padre en las cercanías de Londres con la utópica idea de que se quedará soltera para poder cuidar de él, un ser egoísta, asentado  entre sus amistades que aceptan con delicadeza las manías de un hipocondríaco tan persistente que se siente obligado a mirar con todo lujo de detalles por la salud de sus amistades. La sta. Taylor, institutriz de Emma y amiga adorada por la familia Woodhouse, acaba de casarse con el sr. Weston por lo que Emma se encuentra sola sin su amiga de confidencias, sin su inquebrantable apoyo. La situación le inclina a canalizar sus pretendidas artes matrimoniales en provecho de  su amiga Harriet, joven dulce, modesta, sencilla a la que convence para que rechace la proposición matrimonial de un encantador hortelano porque ella puede aspirar aun mejor partido que le permita escalar puestos en la escala social como por ejemplo el nuevo vicario Elton. Sin embargo este que ve la jugada no está por la labor sino que como buen trepa aspira a algo más elevado social y económicamente.
Las habilidades de Emma ayudada, sin duda, por la curiosidad de sus convecinos, repercuten en la comunidad: además del vicario que encontrará a una desagradable, prepotente y redicha esposa, también causará inquietud la reservada e indecisa Jane Fairfax que desconcierta a todo el mundo y el atrevido, elegante y animoso Frank Churchil que ayudará a revolucionar la vida de Highbury con su elocuencia, su don de gentes y su capacidad para organizar fiestas y de bailes. Solo el sr. Knightley, vecino de Emma, hombre respetuoso, educado, éticamente admirable tiene la gallardía de criticar su intromisión en la vida de personas que se ven arrastradas sin remedio y no siempre para su bien.
La obra se desarrolla clara y limpia sin el más mínimo recoveco literario que introduzca pausa alguna, es lineal y directa; se circunscribe a la vida social en Highbury durante el año 1813 dándole un fuerte apoyo a la verosimilitud de la historia. El lector agradece la admirable y precisa cadencia con que progresan los incidentes ya que logra sin esfuerzo mantener al mismo tiempo el interés, la curiosidad  y la sonrisa en lo que no deja de ser un portento de armonía narrativa.
Todo gira en torno a la fascinante Emma pero, evidentemente, no llegaría a serlo sin la colaboración de un puñado de personajes que Jane Austen sabe perfilar con mimo y delicadeza dotándolos de una personalidad propia y reconocible a la vez que les da una participación perfecta para que se pueda apreciar en toda su magnitud el atrevimiento y descaro de una joven que mediante una imperdonable vanidad y una inexcusable arrogancia se permite arreglar la vida de los demás, sin que por ello deje de evidenciar la bondadosa actitud de Emma. Porque a su innegable capacidad para comprender el mundo, no podía creer que todas sus virtudes , todo su esfuerzo y todo su talento no pudieran proporcionarle una solución clara que otorgara  la felicidad a sus allegados. No se dará cuenta en ningún momento que sus buenas intenciones están en contra del merecido respeto a la libertad de los demás en afectos, intereses y sentimientos. Algo que no ha cambiado mucho con los años pues hoy mismo nos vemos rodeados de auténticos sátrapas que llevan a la gente por donde no quiere ir porque, en su infinita sabiduría, sabe mejor que ellos lo que les conviene.
Por otro lado no pierde la oportunidad de, a través de ellos y las incidencias en las que participan, explicitar cómodamente la vida de  principios del siglo XIX donde la separación de clases, el orgullo, las raíces familiares  eran los pilares de la sociedad. Lo que explica que, aunque la presencia de la naturaleza es inevitable en el entorno campestre en que se desarrolla la historia, la autora se detiene y esmera con delicadeza y pulcritud en describir la vida social en la que tiene lugar.
Aunque no deja de ser una comedia puramente romántica, atrayente y divertida que nos secuestra y no nos deja salir de sus páginas no pasa desapercibido la intencionalidad de subrayar el pobre destino de las mujeres pues su mejor aspiración consiste en pasar por vicaría como único camino de supervivencia lo que se transforma en un éxito total si el matrimonio lleva con él un cambio en la escala social. A la vez que le es sencillo presentar a una sociedad en la que, con escasas excepciones, dominaban las apariencias, los equívocos, el disimulo y las envidias. O sea nada que fuera muy diferente a lo que ocurre hoy día.
Una obra fácil de leer, agradable, simpática e interesante que aporta diversos temas pequeños a un tema central desarrollado con vitalidad, humildad y sin engreimiento alguno, con la elegancia y claridad que afianzan la fe en la literatura. Lectura para saborear cada uno de sus capítulos en la comodidad y serenidad de nuestro sillón de lectura. Muy recomendable

Jane Austen. Nació el dieciséis de diciembre de 1775 en Steventon y murió el dieciocho de julio de 1817 en Winchester, Inglaterra. Fué la séptima de siete hermanos en una familia acomodada pero sin excesos. Tuvo la oportunidad de ser educada en casa por su propio padre y posteriormente acudió en 1873 a un internado en Oxford para pasar luego a la Abadía en Reading. Pronto demostró sus buenas aptitudes para la escritora de forma que sus primeras publicaciones se establecen entre 1787  y 1793. Pero el reconocimiento público no le llegó hasta 1811 con la publicación de Sensatez y sentimientos.

Otras obras

La Abadía de Northanger
Mansfield park
Orgullo y prejuicio
Persuasión
Sentido y sensibilidad
Juicio y sentimiento
Emma

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