El sendero en el bosque. Adalbert Stifter


el-sendero-en-el-bosqueTítulo original: Der waldsteig
Traducción: Carlos d’Ors Führer
Editorial: Impedimenta
Fecha: 2008
páginas: 160
ISBN: 9788493655006

Tras una encantadora portada, Impedimenta ha tenido la gentileza de sacar a la luz la narrativa fresca, sencilla y cautivadora de un autor de la primera mitad del siglo XIX con cierto predicamento en los corrillos culturales centroeuropeos pero totalmente desconocido por estos lares. Es esta una novela corta que bien se podría calificar como un cuento afable. Stifter no se pierde en profundas elucubraciones acerca del sexo de los ángeles, del sentido del hombre en la tierra o del por qué de la muerte, simplemente se dedica a poner al hombre en contacto con la naturaleza para que  de la forma más sencilla y hermosa descubra por sí solo lo absurdo de su comportamiento aislándose del mundo para perderse las  maravillas que nos rodean y las oportunidades que se pierden por no integrarse en él.
Theodor Kneight, inevitablemente conocido como  sr. Tiburius, ha nacido en una familia en la que el dinero no se encuentra entre las preocupaciones habituales, no es un ningún bien escaso sino más bien lo contrario.Ha llevado una vida muelle dejándose llevar por  la vida contemplativa hasta el punto de abducirse a sí mismo quedando aislado del resto  de la gente  para convertirse en un hipocondríaco taciturno y en un neurasténico recalcitrante. Tanto es así que el autor lo presenta sin tapujos, de una forma clara y transparente : «.. hay que advertir que el sr. Tiburius, de joven, era un mentecato». Sin embargo no resulta repelente ni siquiera genera una cierta inquina, lo más claro de su presentación es que su falta de necesidades le han generado un hastío difícil de conllevar. Hoy se diría que pasa de todo. Fruto de la insistencia en averiguar cuales eran las causas de sus males, se encuentra con un médico muy singular que le recomienda que vaya a un balneario. Allí, a pesar de todos sus miedos se dedicará a dar paseos por el bosque, a darles uso a  sus cuadernos de dibujo de forma que poco a poco irá encontrando la fórmula para cambiar su ímpetu aislacionista por una integración emotiva y dar con  la solución a sus problemas
Se trata de una composición de lo más tradicional con una estructura sencilla, un tema claro, preciso y precioso, adoptando un tono cálido y personal pero también ligeramente candoroso aunque no tímido. Lo desarrolla de forma optimista y alegre para alcanzar  un fin concreto envuelto en una maravillosa nube donde predomina la naturaleza más fresca y que se aleja sin rubor de la más simple complicación así como de  cualquier técnica moderna bebiendo en los caldos del romanticismo. A. Stifter no se rompe los cuernos sino que con una prosa clara y directa se deja ir por los caminos de la belleza, de la musicalidad de la palabra para que con la mesura necesaria revele  una elemental y profunda sabiduría.
El personaje central no es otro que el sr. Tiburius que pronto queda perfectamente retratado, sin embargo, me  atrevería a decir que si alguien destaca en este relato, si alguien le hace la competencia con su rotunda  personalidad y eficacia no es otro que el bosque. El bosque que mediante una descripción brillante y acertada pero sobre todo tan real, consigue que la imagen se haga presente sin dificultad y así el lector se encuentra caminando por el bosque mientras suspende la lectura para  perderse en el mar de fragancias que surgen entre las líneas del texto y saborear  los silencios que posicionan el espíritu en un paraíso de sensaciones, hasta el punto de desear un paseo sin rumbo por el sendero del bosque.
Lectura muy sencilla incluso muy elemental, adecuada para  complacer a una tarde que se prevé cálida y sosegada pero que no se quiere rendir a cualquier tipo de entretenimiento.

Adalbert Stifter. Nació el veintitrés de octubre de 1805 en Horní Planá, Chequia y falleció en Linz, Austria,  un veintiocho de enero de 1868. Estudió Gramática en el monasterio de Kremsmüster y aunque dedicó varios años al estudio de Derecho, Matemáticas y Ciencias Naturales en la Universidad de Viena no finalizó ni obtuvo licenciatura alguna.adalbert-stifte Funcionario en el imperio Austro-Húngaro trabajó como  inspector de Escuelas.

Otras obras
Verano tardío
Piedras de colores
El solterón
Brigitta
Abdias

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