Momentos estelares de la humanidad. Stefan Zweig


Momentos-estelares-de-la-humanidadTítulo original: Sternstunden der Menschheit
Editorial: Acantilado
Traducción: Berta Vias Mahon
Colección: El acantilado, 64
Fecha:
páginas: 312
ISBN: 9788495359926

Fascinante. Un libro formado por catorce episodios escogidos, entre los muchos ocurridos en los últimos dos mil años, por un hombre con un profundo conocimiento de la historia y dotado del envidiable talento para  reconstruirlos de forma espléndida para que el lector solo tenga que dejarse llevar y disfrutarlos sin esfuerzo alguno. Seguramente habrá muchos más pero piensa Stefan Zweig que al menos estos  fueron constitutivos de modificar o influir decisivamente en las décadas e incluso en los siglos posteriores a cuando ocurrieron y por eso los califica de “momentos estelares”. Con ese razonamiento decidió darles el realce que se merecen, máxime cuando  han pasado desapercibidos sino ignorados por la mayoría de los mortales quizá porque  la historia o mejor dicho los historiadores se limitan normalmente a recoger lo pomposo y grandilocuente y lo hace con la   sencillez y la autoridad que proporciona el conocimiento, con la misma potestad que  sabe enarbolar la bandera del talento para recrear unas situaciones trascendentales con la simplicidad, simpatía y el encanto necesario para embobar a los lectores.
Mediante un apacible y atractivo paseo por sus páginas nos vamos enterando de cómo Cicerón a pesar de toda su experiencia cayó ingenuamente en las redes de los que mataron a César creyendo en la restauración de la república y que con ella se iba a  enterrar la dictadura del César. Tardó en comprender que solo querían perpetuar lo que había, repartirse el poder y rebanarle el pescuezo para que no siguiera molestando. O qué diremos de ese mariscal Grouchy que estricto cumplidor de lo que se le ha ordenado persigue al enemigo mientras Napoleón cae masacrado en Waterloo confiando en que su mariscal sabrá interpretar la maniobra enemiga y volverá al campo de batalla. Pues no, ese famoso “yo cumplo órdenes” en el que se escudan los espíritus pobres cuando no cobardes pudo ser la llave que cambió Europa.
El libro alcanza la cumbre cuando Handel abatido, desesperado por haber perdido su capacidad de componer, derrotado y entregado al fracaso, recibe el poema que le manda Jennes y siente un terremoto en su interior, siente, de improviso, el poder creativo que se origina y se desmanda con un mandato inicial tan imperativo como caritativo:  ¡¡¡¡¡ Consolaos!!!!, ahí se desata un chute de adrenalina suficiente  para que en quince días sin pausa alguna acabe de componer el inimaginable Mesías.
Se encoge el alma al descubrir cómo en el mismo cadalso Dostoivsky se le anula la pena de muerte por su pensamiento político en contra del zar Nicolás I, vamos que por menos de un suspiro no nos quedamos sin los Karamazov y cía.
Resalta la osadía, la fuerza de voluntad y la capacidad de arrastre de Nuñez de Balboa para apuntarse el tanto de descubrir el Océano Pacífico pero sin dejar atrás, sin esconder el plus de interés que obtenía tratando de huir de la justicia del Rey Castellano que trataba de localizarlo para arreglarle el cuello.
Así mismo, aunque finalmente resulte descorazonador, impresiona el ímpetu ciego del capitán Scott que conduce bajo condiciones infernales a su equipo soportando todo tipo de tormentos, zozobras y padecimientos para comprobar que el Polo Sur ya lo había descubierto el amigo Amudsen.
También sabremos  de la conquista de Bizancio a manos de Mehmet siempre sagaz y elegante para firmar  tratados de paz con todo quisqui  mientras prepara su ejército para arrollar la simbólica ciudad; o darnos a conocer al creador de la Marsellesa, el momento creativo de Goethe y  finalizar con el empeño, también fallido, del presidente Wilson para establecer una paz mundial duradera.
No se limita a oficiar como un elemental narrador de estos acontecimientos sino que ejerce de portentoso dramaturgo al saber potenciar los puntos más novedosos de cada caso destacando los detalles y azares que han pasado inadvertidos para el común de los lectores. Tampoco pretende hacer  un mero ejercicio documental sino que establece  un hilo conductor, no solo cronológico, para darle al libro una idea argumental dejando claro  entre sus líneas no solo que, siempre y sin alternativas, la especie humana se impone  el éxito como único camino a recorrer en su paso por este mundo sino que el individuo  brilla en su soledad con sus escasas fuerzas frente a la sociedad oscurantista y envidiosa e incluso frente a la portentosa naturaleza, dejando constancia de su capacidad para sobreponerse a sus propios fracasos.
La obra en sí recoge diversas características que este escritor ejerce con sabiduría y destreza. Por un lado resalta una prosa adecuada  pues de la misma manera que sabe concederle la profundidad que requiere el momento descrito le proporciona sin alarde alguno  la ligereza y la amabilidad suficiente para desarrollar una historia humana que será asimilada fácilmente por el lector al que además le proporciona la alegría que causa el aprendizaje. Por otro pone a libre disposición el maravilloso espectáculo que supone su amplio conocimiento de la historia y su cultura para evitar que una vez conocido quede almacenado al cabo de un tiempo en el desván de las modas o distracciones ya pasadas y obsoletas. Y por último y quizá lo más exquisito, lo que lo convierte en un libro verdaderamente espectacular es la facilidad de comunicación, la asombrosa capacidad didáctica del autor que lo asemeja y recuerda a ese añorado profesor ante el cual lo oportuno es recoger el bolígrafo y cerrar la libreta de notas porque con su discurso luminoso y transparente  el conocimiento entra en nuestros cerebros sin dificultad alguna.
Libro imprescindible

Stefan Zweig. Nació en Viena el 28 de noviembre de 1881 y murió en Petrópoli, Brasil el 27 de febrero de 1942. Obtuvo el doctorado en Filosofía en la Universidad de Viena y realizó diversos cursos en Historia e la Literatura.Activista social, se opuso a las intervenciones de Alemania en las dos guerras. Se exilió primero a Londres y posteriormente a Brasil donde se suicidó junto con su segunda esposa. Escribió relatos, novelas y biografías.

Otras obras.stefan_zweig03

Novela de ajedrez
Carta de una desconocida
Amok
El amor de Erika Wald
María Antonieta
María Estuardo
El mundo de ayer
Romain Roland, el hombre y su obra
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Veinticuatro horas en la vida de una mujer
La callejuela a la luz de la luna
Mendel el de los libros
Miedo
Joseph Fouché. Retrato de un hombre político
Momentos estelares de la humanidad
Tres maestros
Viaje al pasado

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