La tormenta de nieve. Lev Tolstoi


portada 01


Título original. Metel
Traducción : Selma Ancira
Editorial : Acantilado
Colección : Cuadernos del Acantilado
Fecha: 2010
páginas : 88
ISBN : 9788492649402

Esta es una de las primeras obras con las que Tolstoi inició su andadura por las tierras mágicas de la escritura. Lo  hizo con la clara y directa intención de contar las cosas como son integrándose en un grupo de escritores que supieron darle un vuelco a las tendencias literarias que habían resistido hasta entonces en lo que daría en llamarse movimiento o literatura realista.
Para ello utiliza, en este texto, la experiencia adquirida o mejor dicho sufrida en los campos de batalla durante la guerra de Crimea (1853-1856) decantándose por  describir la grandiosidad de la  naturaleza como expresión de vigor, de ímpetu, de su poder en definitiva por medio de una aparatosa nevada.
Un noble viajero  decide iniciar un desplazamiento programado a pesar del mal tiempo, aunque nunca se sabrá el por qué de la urgencia que le obliga a ello. Viajará en un trineo tirado por caballos dirigidos por un avezado cochero y allí junto a su compañero Alioshka y bien protegidos del frío inician una aventura en la que se verán sometidos a las inclemencias de una fuerte nevada. La intensidad de la tormenta pronto convertirá el viaje en poco menos que una adivinanza, la nieve se esparce de tal manera que las huellas del camino se borran con rapidez. Las dudas aparecen con solicitud, ¿seguir adelante o mejor volver?, no es fácil decidir así que prácticamente quedan en manos del instinto de los caballos y de la supuesta experiencia del conductor. El viajero, aunque intranquilo ante los acontecimientos, cae en un  duermevela propiciado por el cansancio del  traqueteo o quizá  son los primeros síntomas de la congelación que le inducen unos sueños figurativos de pasajes de su vida confundiendo la realidad con los recuerdos. Envueltos  en una nube calamitosa vagan por la estepa helada sin tener nunca muy claro si van por el camino adecuado y si no terminarán todos congelados.
Narración  bien estructurada con un estilo claro y una idea fija que no se aleja lo más mínimo de dibujar, de plasmar la espectacularidad de la naturaleza hasta conseguir que el lector la viva en toda su crudeza, para trasladarle la ansiedad que sufren aquellos que se hallan en una situación límite y comprobar  que la magnitud del fenómeno  transforma el paisaje en un entorno salvaje que no deja margen para muchas expectativas, donde el silbido del viento es el anuncio de la calamidad y las campanillas del trineo marcan el sonido de la esperanza. Esta imagen tan plástica del mundo real me ha recordado la descripción que realiza A. Chejov en «La estepa», si bien este se desliza por los caminos más poéticos frente a los indómitos de Tolstoi.
No es una novela de personajes, los que hay son meros comparsas del verdadero y único protagonista que no es otro que la naturaleza, la nevada en este caso, de las condiciones extremas que se imponen y como afectan al viajero que pronto parece olvidar su destino para que su subconsciente lo haga transitar por el mundo de los sueños. No por eso deja de señalar la rudeza de la vida de los conductores de los trineos que viven en lucha desaforada para obtener unas monedas  con las que sobrevivir por no decir para ponerse tibios de vodka como expresión salvaje de la liberación de la congoja tras haber salido indemne de otra odisea, reflejo de un pueblo sin expectativas.
Escritor que empezaba a posicionarse, elegante a ratos, contundente en toda la obra, conocedor de lo que habla y con una expresividad de nitidez meridiana; todo un conjunto de rasgos  más que  suficiente para empezar a conocerlo y de paso para eliminar el temor que puede sufrir el lector ante las grandes obras, como me ocurrió a mí cuando cogí Ana Karenina pensando que no podría acabarla para luego leerla no de un tirón sino  dos veces seguidas.

Lev Tolstoi. Nació el nueve de septiembre de 1828 en Yasnaia Poliana y murió el veinte de noviembre de 1910 en Astapovo. Inició estudios en Derecho y Lenguas Orientales en la Universidad de Kazan sin concluirlos. Participó en la guerra de Crimea y cuando dejó el ejercito decidió dedicarse a la escritura para contarle a la sociedad rusa la realidad de las cosas. Se le considera integrado en el grupo de escritores que siguieron la corriente realista de la literatura. Se convirtió en un auténtico pacifista.

Otras Obras.

Ana Karenina
Guerra y paz
La muerte de Ivan Ylich
Los cosacos
El reino de Dios está en vosotros
Polikushka
Dos húsares
Confesión
Sonata a Kreutzer
El padre Sergio

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