Años luz. James Salter


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Título original: Lights years
Traducción: Jaime Zulaika
Editorial: Salamandra
Fecha: 2013
páginas: 384
ISBN: 9788415630579

No me resulta nada sencillo hablar de un escritor como James Salter ni de obras tan representativas como Años luz. El análisis de la vida a través de un matrimonio, una pareja que simboliza la perfección en los aspectos más prosaicos de la vida pero que a la larga se irá transformando en una sucesión de individualidades. Identidades que van descomponiendo aquella idea inicial para dar paso a lo que unos denominan libertad y otros, los más escépticos, realidad. ¿Será verdad, será este el sino de la existencia? Parece ser que para J. Salter la vida entendida como amor no existe o más bien lo reduce a la imagen que tenemos del día como una luz intensa que brilla, da calor y alegría a todo y todos pero que inexorablemente se va difuminando para ocultarse por el horizonte sin dejar rastro.
Viri y Nedran son una pareja que con sus dos hijas saborean una vida que cualquiera entendería de ensueño. Viven entre Nueva York y su casa en el campo donde el paisaje, ampuloso y preciosista, pone un marco acorde a la felicidad que derrocha la familia. Sin embargo esa sinceridad, ese buen vivir, se irá trastocando poco a poco. No solo aparecen los amantes como algo normal en la relación de la pareja sino lo que es más contundente, llegan las individualidades y ahí la personalidad de Nedrá se impondrá. Ella sacrificará todo por la libertad mientras que Viri aceptará la situación como una imposición clara de los tiempos pero en el fondo sin entenderlo.
El estilo de Salter es de cuidado o con mucha enjundia que diría un castizo. Se desliza  por una historia con la que es difícil conectar puesto que en su inicio parece no tener una trama clara sino que se irá componiendo lentamente mediante una sucesión de escenas que habrá que ir enlazando y entendiendo. Poco a poco va creciendo la idea del matrimonio perfecto. “ Viri, eres un hombre de suerte, lo tienes todo”, le dice un amigo. A la vez nace la incongruencia cuando se descubre que ese excelente ambiente familiar se compagina con la existencia de un amante como algo natural, no hay sentimiento de infidelidad, sino que la pasión de la pareja va por otros derroteros.
La prosa de Salter no ayuda a deambular por la vida de ambos, se asiste a una confección del texto por palabras, frases cortas que en ocasiones no parecen bien coordinadas con la acción narrada frente a abundantes momentos de auténtica poesía. La descripción de los paisajes es algo casi consustancial en la obra pues la luz va implícita en ellos, se traslada al sentimiento de los personajes y crea un áurea de belleza en la vivencia diaria tanto de la pareja como de sus hijas como de sus amigos y distracciones. Requiere, por ello, una lectura pausada, revisada y meditada pues si no, por un lado,  se pierde el sentido y no se asume la trascendencia de la luz y de su ocaso y por otro y, muy especialmente en mi opinión, para gozar y deleitarse con la belleza que destilan las palabras y las ideas y, finalmente, regodearse en las imaginativas comparaciones que se usan para dar idea de los sentimientos de las personas o del color de las hojas.
Si excelente es Salter en las descripciones no lo es menos en la recreación de la personalidad de sus personajes destacando como elemento principal una Nedra, inteligente, vital, inquieta y valiente cuando no suicida para decidir los pasos de su vida. Primará su individualidad transformada en libertad a cambio de renunciar a todo lo que tiene para ver, con el paso del tiempo, que todo es breve, que al final nada queda pero que, de cualquier manera, el único amor perdurable es el que se siente por un hijo. Viri ha resuelto su vida y la de su familia perfectamente, está integrado y disfruta contando cuentos e historias a sus hijas pero con su carácter frío, incapaz de sentir sensaciones fuertes no entiende lo que le está pasando aunque lo acepta sin acritud pero con un talante acobardado y depresivo.
Interesante fue la lectura de Todo lo que hay pero en Años luz se gana en trascendencia y literatura así que con el convencimiento de que esta novela tiene diferentes lecturas no puedo por menos que recomendarla pues, aparte de la facilidad o dificultad del texto, en ella se encuentra a un escritor de bandera.

James Salter: Nació el diez de junio de 1925 en Nueva York, Estados Unidos. Formación militar que adquirió en West Point pasando a formar parte de las Fuerzas Aéreas. Permaneció en el ejército hasta 1958 que lo dejó para dedicare a escribir.

Otras obras:james salter 02
Pilotos de caza
Quemar los días
Juego y distracción
Años luz
La última noche
Todo lo que hay

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